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Las difíciles circunstancias que está viviendo el mundo entero, producto del Covid-19, harán que por primera vez no se pueda realizar la histórica marcha a Plaza de Mayo.

Por Secretaría de DD.HH. SADOP

Una vez más, desde el SADOP conmemoramos y rendimos homenaje a los 30.000 compañeras y compañeros desaparecidos durante la última dictadura cívico militar, reafirmamos nuestro compromiso de continuar construyendo Memoria, Verdad y Justicia y asumimos la tarea de contribuir como trabajadores y trabajadoras de la educación a transformar la realidad hacia un país más inclusivo, más solidario y fundamentalmente más justo.

Lamentablemente, este 24 de marzo, las difíciles circunstancias que estamos viviendo en nuestro país y en el mundo entero, producto de la irrupción abrupta y arrolladora de este enemigo invisible y despiadado que se llama Covid-19, harán que por primera vez no se pueda realizar la histórica marcha a Plaza de Mayo.

La situación sanitaria y epidemiológica que está causando zozobra en diversos países del mundo, la declaración de pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud y las características de un virus peligroso y dueño de una agresiva forma de transmisión entre la población, llevaron a nuestro Gobierno Nacional, con el aval y consenso de toda la clase política, a adoptar medidas drásticas para evitar su propagación descontrolada y así causar un daño mayor entre los grupos potencialmente más vulnerables al Covid-19.

Este escenario, completamente inédito y excepcional, nos atraviesa en un momento en que la Patria comenzaba una vez más un proceso de reconstrucción, luego de un ciclo de hegemonía neoliberal, caracterizado por el desguace de áreas sensibles del Estado, por la precarización, el ajuste y la pérdida de derechos para la clase trabajadora y para aquellos sectores que social y económicamente más necesitan del diseño e implementación de políticas públicas que los contemplen, contengan, incluyan y fomenten su desarrollo humano.

La aparición en nuestra cotidianeidad del Covid-19, sumado a las medidas de prevención adoptadas por el Gobierno, impiden la realización de lo que sin dudas iba a ser un acto multitudinario para recordar el 44 aniversario del golpe cívico militar, pero en un contexto de recuperación de centralidad de los Derechos Humanos como política de Estado. Como expresamos ya en otra oportunidad, “los Derechos Humanos vuelven a la Casa Rosada”.

No obstante, pese a no poder concretar este encuentro en nuestras calles y plazas, la lucha y el ejemplo constante de nuestras Madres, Abuelas, Hijos y Familiares de compañeros y Compañeras desaparecidos, así como el recuerdo de tantas marchas a lo largo de este inmenso e intenso recorrido por Memoria, Verdad y Justicia, han logrado sembrar en la sociedad argentina una huella trascendente e inalterable, de modo tal que, con plena seguridad podemos afirmar que el aislamiento físico no ha de significar hoy la amnesia del pueblo.

Cuando pensamos y evocamos lo que fue la lucha de las y los 30.000 que hoy nos faltan, cuando vemos sus fotos, cuando les nombramos, cuando buceamos en sus historias de vida, cuando escuchamos anécdotas que nos acercan más a quienes fueron en realidad, cuando a través de la construcción de la memoria los hacemos presente, nos encontramos con el más vívido y auténtico testimonio de aquellos hombres y mujeres que entregaron sus vidas persiguiendo sueños, cazando utopías y trabajando por la construcción de un mundo mejor.

Hoy, más de 40 años después de aquella épica, el mundo entero se convulsiona ante una crisis mundial de proporciones y alcance desconocido. Una pandemia que amenaza la vida, pero también golpea  en los mercados, en las bolsas, en las industrias, en los sistemas sanitarios y educativos, en la organización del trabajo, en las capacidades y fortalezas estatales para brindar respuestas que incluyan a toda la sociedad y también en los cimientos de nuestras comunidades que, como ante toda situación de gravedad extrema, serán sometidas a durísimas pruebas.

Nadie aún puede saber o determinar durante cuánto tiempo nos acompañará esta emergencia. Sin embargo, lo que como trabajadores de la educación y la cultura podemos y debemos comenzar a pensar y considerar colectivamente, es que el mundo no volverá a ser el mismo luego de la crisis del Coronavirus. 

Y en ese marco, es imposible no reflexionar que nuestros 30.000 querían un mundo diferente, que lucharon por una sociedad mejor, por un Estado que centrara su mirada en el pueblo trabajador, que pusiera el acento en el pueblo humilde. Que anhelaron una Argentina donde el acceso a la salud, a la educación, a la cultura, al trabajo, a la vivienda, al bienestar y el desarrollo, no fueran el privilegio de unos pocos, sino un derecho de todos y todas. 

Y esas mismas preocupaciones, son las que nos acompañan como clase trabajadora. Por eso en el amanecer de este año, cuando comenzamos a reunirnos pensando en la conmemoración de este nuevo 24 de marzo y en los aportes que podíamos hacer desde nuestra perspectiva de trabajadores y trabajadoras, en nuestros espacios intersindicales surgió claramente la coyuntura política económica de nuestro país y la situación del endeudamiento externo como factor condicionante para la implementación de políticas públicas que mejoren sustantivamente la calidad de vida del pueblo argentino, fuertemente menoscabada por las políticas de ajuste del  neoliberal gobierno de Mauricio Macri.

El diez de diciembre de 2019, la misma fecha en que recordamos el Día Internacional de los Derechos Humanos, fue también el día en que el Gobierno de Alberto Fernández asumió los destinos de nuestra Patria, señalando dos objetivos elementales, atender a la pobreza y el hambre más urgente y comenzar un proceso de renegociación de deuda, para evitar la asfixia que significa volcar el trabajo y esfuerzo de las y los argentinos, al pago de los  servicios de la deuda externa y de este modo volver a colocar al país en la senda del crecimiento y el desarrollo productivo.

A esta situación ya de por sí compleja, se suma de manera imprevista y veloz, la crisis del Covid-19 y la alteración del curso habitual de la estructura económica de la Argentina, con las consecuencias que ello puede implicar en un momento tan delicado. Sabemos que, una vez más, se avecinan tiempos complejos para el pueblo argentino. Por eso este año, el 24 de marzo nos pone ante una circunstancia diferente y dentro de este escenario de profunda preocupación e incertidumbre social, proponemos evocar la senda que nos marcaron nuestros 30.000 y el ejemplo de templanza, perseverancia y resistencia de nuestras Madres y Abuelas.

Como trabajadores y trabajadoras de la educación, estamos convocados a un rol histórico que es el ser protagonistas de la construcción de una nueva Argentina, basada en valores diferentes a los que proclama el capitalismo y sus discursos meritócratas e individualistas, discursos que denostan el rol del Estado y que demonizan a las organizaciones libres del pueblo, dado que significan para los grupos concentrados del poder económico y financiero, espacios de resistencia y lucha contrarios a sus intereses. 

Estamos convencidos que no hay mejor homenaje a la lucha de nuestros compañeras y compañeros asesinados y desaparecidos, que no hay compromiso mayor con la edificación de la sociedad más justa por la que dieron su vida, que resignificar sus banderas y levantarlas en este presente que nos exige no ser indiferentes y jugarnos por la Argentina que soñaron y que deseamos…

Y aunque no marchemos este 24, como integrantes de la clase trabajadora, expresamos enfáticamente que no dejaremos de ser custodios de la Memoria, ni de exigir la Verdad, ni de reclamar Justicia para que no vuelva a ocurrir Nunca Más un genocidio en la Argentina. Nos duelen los 30.000 compañeros y compañeras desaparecidos, pero también nos duele y nos urge encontrar a los cientos de nietos y nietas que todavía no han restituido su identidad. Es una tarea a continuar, la de conocer sus militancias, sus historias y sus trabajos como un hilo conductor de nuestro pasado y nuestro presente, para contribuir a la construcción de un país donde se pueda alcanzar la igualdad y la equidad con justicia social y soberanía económica. 

Como trabajadores y trabajadoras, nos sentimos herederos y depositarios de esa tradición de lucha y compromiso por y para el Pueblo y la Patria, y como tales reafirmamos nuestro compromiso con la Memoria, en pos de la concreción de un futuro que sea con todos y todas.

AHORA Y SIEMPRE, LXS 30.000 VIVEN EN LA LUCHA DE LA CLASE TRABAJADORA.

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Un acuerdo sistemático para instaurar dictaduras cívico militares neoliberales en América Latina.

Por Secretaría de Relaciones Internacionales
Secretaría de Derechos Humanos
SADOP

Llegó un nuevo 24 de marzo y no podemos ni debemos olvidar los acontecimientos que en 1973 enlutaron nuestra patria y otros tantos Estados Latinoamericanos.

Golpe de 1976: Eduardo E. Massera, Jorge R. Videla y Orlando R. Agosti. integrantes del autodenominado «Proceso de Reconstrucción Nacional» Foto: Archivo Télam/lra

Cuando en 1999 el Gobierno de los Estados Unidos desclasificó casi seis mil documentos del genocidio, producido por las dictaduras de la región, se demostró lo que todos sabíamos: que la garra del cóndor, de los gendarmes del mundo estaba detrás de la agresión a millares de trabajadores, estudiantes, profesionales y militantes por el sólo hecho de buscar un mundo mejor.

Estados Unidos proporcionó inspiración, asistencia técnica y financiamiento a la represión salvaje con que el imperialismo implantó por la fuerza una ideología común: la Doctrina de la Seguridad Nacional, de la defensa a ultranza de la civilización occidental y cristiana. El plan de exterminio se llamó “Cóndor” y consistió en la aniquilación de la oposición política y la protesta social.

Diario La Nación

El Gobierno norteamericano, encabezado por Richard Nixon, con su Secretario de Estado, Henry Kissinger, en plena guerra fría, lanzó en Taiwán en 1969 una cruzada internacional: la Liga Anticomunista Mundial (W.A.C.L. su sigla en inglés). Una verdadera internacional del terror para imponer el capitalismo como forma de enfrentamiento al comunismo y a esa política tercermundista que asomaba de la mano de los “no alineados”: Gamal Abdel Nasser (Egipto), Sri Pandit Jawaharlal Nehru (India), Sukarno (Indonesia), Josip Broz Tito (Yugoslavia) y Juan Domingo Perón (Argentina).

Los servicios secretos de Corea, Taiwán, Sudáfrica, la contrainteligencia francesa de Argelia, la Agencia Central de Inteligencia (CIA en su sigla en Inglés), harían el trabajo “de campo”, esto es, la localización y exterminio de los objetivos. Contarían con el apoyo y financiamiento de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), de la ultraderecha europea, de la logia Propaganda 2, de la Iglesia de la Unificación del Reverendo Moon. Pronto se sumarían las Iglesias Evangélicas y el Vaticano durante el papado de Juan Pablo II.

Es que la inminente derrota en Vietnam, Laos y Camboya y la aparición en Cuba de un líder que se proponía exportar la revolución en el patio trasero del imperio, ameritaba medidas drásticas aunque fueran al precio de un baño de sangre; total, las víctimas serían de esa raza semi-aborigen, mestiza, como es la América Latina.

La Escuela de las Américas primero en el Canal de Panamá, y luego en Fort Benning (Georgia), entrenó a los monstruos enseñándoles técnicas de exterminio, de tortura y de violaciones, de desaparición de personas, apropiación de niños, de sofocación de economías y las mil formas que tiene el Terrorismo de Estado.

El 10 de junio de 1976 el Ministro de Relaciones Exteriores argentino, Alte. César Gussetti, en el marco de la reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Santiago de Chile, se entrevistó con el Secretario de la Seguridad Nacional de Gerald Ford, el todopoderoso Henry Kissinger, para pedirle su permiso y bendición para iniciar las acciones: “¿Cuánto tiempo necesitan?”.  “Y…un año…”. “Métanle para adelante pero terminen cuanto antes para volver al estado normal”. Argentina ya tenía la aprobación del imperio para el trabajo sucio del golpe que había comenzado tres meses antes. También era la garantía de impunidad.

Presidente norteamericano Richard Nixon y su Secretario de Estado Henry Kissinger.

Lo mismo pasó con poca diferencia de años en Paraguay, Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay, Perú, Ecuador…

Nada nuevo, salvo la ferocidad y el terror llevado a límites inimaginables, porque el motivo siempre fue político y económico: terminar con gobiernos populares, imponer el liberalismo económico, desmantelar los Estados, arrasar con el estado de bienestar y someter a cada país a impagables endeudamientos con los organismos financieros imperiales.

Las largas garras del Cóndor se hacían presentes una vez más, porque ya en 1823 la Doctrina Monroe había definido a América Latina como “esfera de influencia de los Estados Unidos de Norteamérica”.

En 1846 México debió ceder al imperio más de la mitad de su territorio: Nuevo México, Texas y California.

1901: la guerra con España le concedió una Cuba independiente pero políticamente subordinada y el arriendo de por vida de Guantánamo. El vencido debió entregar Puerto Rico, Guam y Filipinas.
1903: Colombia pierde Panamá para que el imperio tenga el Canal. El país sería invadido cuatro veces más en el siglo.
1912: El turno fue de Nicaragua, ocupada por Marines en defensa de los intereses de la United Fruit Company. Continuaría hasta 1933.
1915: En Haití la invasión y protectorado llegó hasta 1934.
1916: República Dominicana estuvo durante ocho años bajo dominación de los Marines.
1924: Honduras: nueva invasión bananera.
1932: El Salvador tuvo la ocupación y fusilamiento de Farabundo Martí.
1934: En Nicaragua hubo apoyo a Somoza y asesinato de Sandino.
1945: Argentina: ¡Braden o Perón!
1954: En Guatemala la United Fruit Company y los Marines derrocan al Presidente Jacobo Arbenz.
1961: En Cuba ocurrió la invasión de la CIA y los “gusanos” en Playa Girón (Bahía de los Cochinos).
1981: En Panamá murió Omar Torrijos, líder de la revolución de ese país, en un “accidente” aéreo.
1982: Argentina recupera las Islas Malvinas, pero Gran Bretaña contó con el apoyo de los Estados Unidos y la OTAN.

Diario Clarín

El Plan Cóndor
La red de dictaduras en la América Latina ya lleva siglos. Generales y Juntas Militares eran las piezas cambiantes de un ajedrez que siempre con el mismo resultado, se jugaba desde el Imperio Norte.

El Operativo Cóndor o Proyecto Cóndor durante los llamados “años del lobo” u “os anos de chumbo” fue la aplicación de la Doctrina de la Seguridad Nacional en nuestra América mediante un plan de inteligencia y exterminio en coordinación de acciones que incluyeron espionaje, vigilancia, detenciones, interrogatorios, violaciones, torturas, ejecuciones, traslados entre Estados y desaparición de subversivos, entendiendo por tales los contrarios a la ideología de la dominación.

En la organización, y puesta en práctica del Plan, se utilizaron grupos ya existentes amparados por el Terrorismo de Estado, como los Escuadrones de la Muerte de Brasil, las organizaciones pro-nazis de Paraguay y de la Colonia Dignidad, la OAS de Argelia, asesores de la Escuela de las Américas, croatas genocidas, oficiales del Sha de Irán, gusanos anticastristas y “nuestra” Triple A de López Rega, Osinde, Villar y Paladino.

El diseño criminal provino del asesoramiento personal de Henry Kissinger, del FBI, la CIA e Interpol, y contó el visto bueno del Pentágono, la Secretaría de Estado y la Secretaría de la Defensa de los Estados Unidos.

Esta centralización de la criminalidad política tiene una fecha de inicio formal: el 25 de noviembre de 1975, en Santiago de Chile, donde ante el General Manuel Contreras, Jefe de la DINA (Policía Secreta), recién llegado de Langley (Virginia, Estados Unidos), se firmó un acta con representantes de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Brasil y Uruguay.

Esa acción fue la formalización del Plan de exterminio de la oposición política que ya había comenzado en décadas anteriores, según la definición del Director de la CIA, William Colby, en 1974: “Los Estados Unidos de América tienen el derecho de actuar ilegalmente en cualquier país del mundo, investigar, llevar a cabo operaciones e intromisiones en asuntos internos, como en Chile”.

Paraguay
La dictadura de Alfredo Stroessner fue una de las más largas y sangrientas: duró 35 años, con la aplicación de los moldes clásicos: abolición de partidos políticos, persecución de opositores, torturas, policía secreta, homicidios: terror político.

En 1993 un juez de 29 años allanó dependencias policiales en Asunción y encontró millares de libros, de documentos, de reportes militares de los países de la región que acreditaban la detención de más de 400.000 personas, dejando 50.000 desaparecidos y más de 60.000 muertos. Se llamaron “Los Archivos del Terror” y fueron la demostración documentada del plan criminal.

Alfredo Stroessner , dictador paraguayo

Brasil
El Presidente constitucional y popular, Joao Goulart, fue depuesto en 1964 y comenzó un período de dictaduras militares y persecución de opositores con políticas de exterminio.

Los Presidentes Kennedy y Johnson ya tenían aprobada la invasión de Marines a Brasil si el golpe fracasaba. Se sucedieron luego las dictaduras de Humberto Castelo Branco, Arthur da Costa e Silva, Emilio Garrastazú Médici, Ernesto Geisel y Joâo Baptista Figueiredo.

Joao Goulart murió refugiado en Corrientes, presuntamente asesinado.

Presidente constitucional de Brasil, Joao Goulart

Bolivia
Hugo Banzer Suárez depone en 1961 al gobierno popular iniciando el período de muerte, persecución, tortura, que incluyó el exterminio de campesinos y la esterilización por la CIA de poblaciones aborígenes. Los militares argentinos asesoraron y financiaron la dictadura.

El depuesto presidente Juan José Torres fue asesinado refugiado en San Andrés de Giles en 1976. Uruguay en 1971 Pacheco Areco inició la represión contra el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros. Al año siguiente José María Bordaberri instaló la dictadura cediendo a presiones militares; disolvió las Cámaras, suspendió garantías, clasificó a la población en A, B y C, según su peligrosidad política, e invitó a expertos de los servicios secretos americanos.

La CIA envió a uno de sus maestros de la tortura: Dan Mitrione que enseñaba sus infalibles métodos utilizando en las prácticas a mendigos, presos y prostitutas que luego se desechaban.

Ajusticiado por los Tupamaros, pese al ruego de la Organizacion de las Naciones Unidas (ONU) y el Papa que pedían por la vida de quien era presentado como un asesor ganadero, fue velado en los Estados Unidos con la presencia de Nixon, Frank Sinatra, Jerry Lewis y otras personalidades. En el FBI una placa recuerda su sacrificio. “Dedicó su vida al progreso del mundo libre”.

Hugo Banzer Suarez , dictador boliviano

Chile
La agresión del imperio contra el Presidente Salvador Allende comenzó una vez electo con el 36% de votos. Pero no pudo impedir que fuera elegido por el Congreso, por lo que Richard Nixon ordenó a su Secretario de Estado, Henry Kissinger, la intervención, armada si fuera necesaria.

Se destinaron millones de dólares para sobornar a militares y sindicalistas. Se organizaron huelgas y lockouts, se exprimió su economía floreciente por la nacionalización del cobre y la incipiente reforma agraria.

Los atentados dejaron a Chile sin energía eléctrica, sin combustibles; cundió el desabastecimiento de alimentos y medicamentos. Comenzó una corrida inflacionaria generada por bancos y financistas locales e internacionales. Se le negó el crédito. El General René Schneider, Jefe del Ejército leal, fue asesinado. En tanto, el diario “El Mercurio” alentaba el golpe de Estado.

La Marina se declaró en rebeldía. La Fuerza Aérea bombardeó el Palacio de la Moneda. Salvador Allende se suicidó el 11 de noviembre de 1973: “Pagaré con mi vida la lealtad del Pueblo”, sostuvo en su último discurso. 

Por 16 años gobernaron juntas militares con el General Augusto Pinochet a la cabeza; y la receta de siempre, campo de concentración en el Estadio Nacional, torturas, desapariciones y muertes en enfrentamientos fraguados.
El ex vicepresidente Bernardo Leighton fue baleado en Roma. La CIA asesinó al ex canciller Orlando Letelier en Washington con apoyo de gusanos de Miami.

El Comandante en Jefe del Ejército de Chile, Carlos Prats González, fue asesinado en Buenos Aires. Juan Domingo Perón le había escrito: “Este revés del proceso democrático chileno servirá a los Estados Unidos para desencadenar una vasta ofensiva en América Latina”. No se equivocaba.

Presidente constitucional chileno, Salvador Allende

Argentina
Ya conocemos lo que se inició ese 24 de marzo de 1976. La Junta Militar definió tres objetivos para atacar y destruir:

1º: trabajadores, sindicatos y fábricas.

2º: universidades, docentes y estudiantes.

3: curas y monjas del tercer mundo.

No debemos olvidar los nombres de los genocidas integrantes de las cúpulas militares; ni de los torturadores Aníbal Gordon, Raúl Guglielminetti, Eduardo Ruffo, Leandro Sánchez Reisse, Osvaldo Riveiro, ni de los asesinos como José López Rega, Alberto Villar, Luis Margaride, Jorge Manuel Osinde, Ramón Camps, Agustín Feced y Alfredo Astiz.

Ni a los que callaron e instigaron: Pio Laghi, Pedro Eugenio Aramburu, Victorio Manuel Bonamín, Christian Von Wernich y los capellanes militares.
Y siempre recordar a nuestros compañeros muertos, torturados, desaparecidos y encarcelados porque soñaron y lucharon por una Argentina mejor.

Y a las Madres, Abuelas e Hijos que con su lucha incansable visibilizaron ante el mundo el genocidio e impidieron la impunidad.

La lucha de las Madres de Plaza de Mayo

El Plan Cóndor II
Pero las aves de rapiña siempre regresan, aunque ya no en el marco de la Guerra Fría o en apoyo de la civilización occidental y cristiana. El enemigo ahora es el Populismo: los gobiernos con apoyo popular que defienden los intereses nacionales.

El huevo de la serpiente ha dado a luz un nuevo Plan Cóndor, quizás de baja intensidad si nos atenemos a la efusión de sangre.

Sobre el genocidio anterior y su política de terror aparece la nueva forma de imponer el liberalismo. Es la restauración NEOLIBERAL en Latinoamérica.

Primero fue el golpe del Congreso y el Supremo Tribunal de Honduras contra Manuel Zelaya en 2009.

Siguieron los ataques contra la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la ALAC y el desmembramiento del MERCOSUR para sustituirlos por organismos defensores del libre comercio.

La OEA se transformó en títere del Departamento de Estado del imperio.
En Paraguay, un juicio político por mal desempeño, depuso al Presidentes Fernando Lugo en 2012.

Dilma Rousseff fue destituida en Brasil acusada del crimen de manipulación de cuentas pública en 2016.

El ex Presidente Luiz Inácio Lula Da Silva fue condenado a nueve años por el Tribunal Supremo acusado de corrupción, ocultación y blanqueo.
Los Estados Unidos piden al mundo apoyo al impresentable Juan Guaidó, como Presidente encargado de Venezuela.

En Ecuador, Lenin Moreno traicionó el mandato popular de su antecesor Rafael Correa.

Bolivia vio caer a Evo Morales mediante un golpe cívico-militar que fuerza la presidencia de la increíble Jeanine Añez.

76 bases norteamericanas florecieron en América Latina. Organismos internacionales de crédito condenan a generaciones de latinoamericanos al pago de préstamos usurarios que en nada benefician a sus países.

El LAWFARE y la “prensa libre” es utilizada para perseguir, juzgar y encarcelar a políticos y gobernantes, mientras jueces y fiscales se prestan al nuevo orden jurídico-político.

La ex Presidenta y actual vicepresidenta Argentina, Cristina Fernández, el ex presidente de Eduador, Rafael Correa, y el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, alertaron sobre la inminencia de este nuevo Plan de desestabilización de gobiernos populares para imponer un neoliberalismo a ultranza con su proyecto de dependencia, saqueo y represión en nombre de los mercados.

No sólo fueron ellos quienes lo advirtieron: hace dos siglos, el Libertador Bolívar lo dijo: “Los Estados Unidos plagaron nuestra América de miseria en nombre de la libertad”.

Atentos y vigilantes a las enseñanzas de la historia comprendamos de una vez y para siempre que el único camino posible frente al imperialismo y la dependencia es la unidad de los sectores populares, en nuestra patria y en la Latinoamérica unida como quería José de San Martín, Simón Bolívar, José Gervasio Artigas, José Martí, Getúlio Vargas y Juan Domingo Perón.

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El diez de diciembre, es conmemorado en todo el mundo como el Día Internacional de los Derechos Humanos. La fecha, tiene su origen en la sanción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por la Asamblea General de las Naciones Unidas, un 10 de diciembre de 1948 en París, Francia. 

Sin embargo, en la tradición democrática de nuestro país, el 10 de diciembre tiene una connotación particular, por ser el día en que – habitualmente – comienzan los mandatos de los cargos electivos tanto en los poderes ejecutivos o legislativos a nivel nacional, provincial o municipal.

Asimismo, en el año 2007 y a través de la Ley N° 26323, se instituyó el día 10 de Diciembre como el Día de la Restauración de la Democracia, para rememorar el fin de la Dictadura Civico Militar que asoló nuestra Patria entre 1976 y 1983 y el comienzo del Gobierno Constitucional del Dr. Raúl Alfonsín, dando inicio a un ciclo ininterrumpido de institucionalidad democrática, que perdura hasta nuestros días.

No podemos obviar, no obstante, que durante el último gobierno de Mauricio Macri los Derechos Humanos no atravesaron su mejor etapa. El cuestionamiento público por parte del propio Presidente y de varios de sus principales funcionarios acerca de las políticas públicas, los Organismos y las personas de compañeros y compañeras que son referentes en el ámbito de los Derechos Humanos, pretendieron forzar un clima de época en el cual la historia misma fuera puesta en controversia. La negación del genocidio de los 30.000 compañeros y compañeras, fue la demostración más vil y evidente de esta intención. Pero también el intento de paralización de los juicios de lesa humanidad, la persecución política, el endurecimiento de las políticas migratorias, la criminalización de la protesta social y el aumento de los casos de gatillo fácil, configuraron el escenario complejo y adverso en el cual los Derechos Humanos se desenvolvieron durante la era macrista. 

De una auténtica Política de Estado, a una etapa de retroceso y resistencia.

Hoy, asistimos esperanzados a un nuevo proceso encabezado por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, en el cual confiamos que  las políticas públicas en materia de Derechos Humanos que fueron motivo de orgullo y también de reconocimiento a nivel internacional, retornen en todo su esplendor, para la construcción de una sociedad verdaderamente más justa, inclusiva y democrática.

Hoy, 10 de diciembre de 2019, los Derechos Humanos vuelven a la Casa Rosada.

Patricia Mounier
Secretaria de DDHH

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25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

En este “Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres” desde SADOP reafirmamos nuestro compromiso con la lucha del colectivo de mujeres para lograr que en todos los ámbitos se establezcan relaciones basadas en la equidad y la justicia, sin ningún tipo de distinción de género que signifique el NO reconocimiento de derechos.

En nuestro país la agenda del movimiento de mujeres va creciendo a través de la fuerza misma que le otorgan la urgencia de sus demandas y la organización de millones de mujeres que han puesto en marcha un autentico proceso de transformación social, cultural y política para derribar los postulados, usos y costumbres y privilegios de un patriarcado que se extiende por todo el entramado social de las relaciones humanas.

La violencia contra la mujer mata, discrimina, silencia y disciplina. Adquiere múltiples formas, visibles o no, pero que contienen el mismo origen y que persiguen los mismos fines.

Desde nuestra organización sindical consideramos de suma importancia contribuir a la visibilización y toma de conciencia acerca del modo en que se presentan las situaciones de violencia de género en su modalidad de violencia laboral.

Nosotras y nosotros representamos a un colectivo laboral compuesto por más de un 80% de mujeres y por ende consideramos esencial el abordaje de esta temática, en el día a día, en nuestras escuelas.

La Ley Nacional N° 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, publicada en el BO 14/4/09, en el artículo 5 tipifica los diferentes tipos de violencia y en su inciso c) señala: “Violencia laboral contra las mujeres: aquella que discrimina a las mujeres en los ámbitos de trabajo públicos o privados y que obstaculiza su acceso al empleo, contratación, ascenso, estabilidad o permanencia en el mismo, exigiendo requisitos sobre estado civil, maternidad, edad, apariencia física o la realización de test de embarazo. Constituye también violencia contra las mujeres en el ámbito laboral quebrantar el derecho de igual remuneración por igual tarea o función. Asimismo, incluye el hostigamiento psicológico en forma sistemática sobre una determinada trabajadora con el fin de lograr su exclusión laboral”.

Otra norma de suma importancia ha sido sancionada este año por la Organización Internacional del Trabajo -OIT- : el Convenio sobre la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo N°190.  En su artículo 1 define: a) la expresión «violencia y acoso» en el mundo del trabajo designa un conjunto de comportamientos y prácticas inaceptables, o de amenazas de tales comportamientos y prácticas, ya sea que se manifiesten una sola vez o de manera repetida, que tengan por objeto, que causen o sean susceptibles de causar, un daño físico, psicológico, sexual o económico, e incluye la violencia y el acoso por razón de género, y b) la expresión «violencia y acoso por razón de género» designa la violencia y el acoso que van dirigidos contra las personas por razón de su sexo o género, o que afectan de manera desproporcionada a personas de un sexo o género determinado, e incluye el acoso sexual”.

En este día de lucha desde SADOP queremos destacar la importancia de que el Convenio Nº190 de OIT sea ratificado por nuestro país, atento que el mismo significa un nuevo avance a nivel mundial en defensa de la erradicación de todo tipo de violencia en el ámbito laboral.

Somos conscientes que nuestro Sindicato y muy especialmente nuestras delegadas y delegados cumplimos una función fundamental a la hora de poder frenar la violencia en los lugares de trabajo interviniendo activamente a fin de: 1|Contribuir a visibilizar y desnaturalizar el problema; 2|Identificar situaciones que podrían configurar violencia laboral; 3|Denunciar casos particulares;  4| Generar estrategias de prevención de la violencia.

Cuando los canales de participación y el diálogo se encuentran bloqueados hay un invisible efecto sobre los trabajadores y aparece el miedo que imposibilita pensar en la posibilidad de plantear en la escuela una diferencia con el discurso dominante, provocando la pasivización de los sujetos. 

En una palabra estamos convencidos que la participación de las y los trabajadores es fundamental para la prevención de las situaciones donde se obturan los canales éticos que avasallan la subjetividad, como también en la instancia de reparación y cancelación de los efectos producidos por un hecho o actitud violenta.

La aplicación del enfoque de género tanto en la vida cotidiana como en las prácticas gremiales y sindicales nos permitirá visualizar, reconocer y repensar la manera en que operan las relaciones de género en los distintos ámbitos de trabajo de las y los docentes de gestión privada.

Como educadores y educadoras tenemos el desafío de pensar la escuela como el espacio para erradicar los diferentes estereotipos existentes y formar ciudadanos con un compromiso ético que de sustento a la democratización de las relaciones sociales, trabajando por el cambio del modelo desigual de la relación entre hombres y mujeres por una educación no sexista, por la igualdad de oportunidades, como la mejor fórmula para prevenir la violencia de género.

Creemos importante abonar al cambio cultural necesario que nos permita el reconocimiento y goce pleno de nuestros derechos humanos. Es necesario llevar adelante medidas que visibilicen y desnaturalicen costumbres muy arraigadas que reproducen la desigualdad. Además, es necesario garantizar mecanismos de contención y atención para las víctimas en todos los ámbitos de la vida, incluidos el laboral.

La remoción de patrones socioculturales que promueven y sostienen la desigualdad de género y las relaciones de poder sobre las mujeres; serán garantía de una sociedad más democrática e igualitaria, libre de toda violencia. Los trabajadores y trabajadoras de la educación de gestión privada somos parte de este desafío.

SECRETARÍA DE DERECHOS HUMANOS
SECRETARÍA GREMIAL

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En el marco del Congreso de la Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Educación y la Cultura (FLATEC), SADOP organizó para los representantes de las diversas organizaciones y países que participan del encuentro, una visita al Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA).

La actividad, organizada en forma conjunta por las Secretarías de Derechos Humanos y de Relaciones Internacionales, permitió compartir con las delegaciones que nos visitan parte de la historia reciente de nuestra Patria y lo que significa el proceso de Memoria, Verdad y Justicia.

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“Nuestra derrota estuvo siempre implícita en la victoria ajena; nuestra riqueza ha generado siempre nuestra pobreza para alimentar la prosperidad de otros: los imperios y sus caporales nativos”.
Eduardo Galeano.

Consumado el golpe contra Evo Morales, Presidente del hermano Estado Plurinacional de Bolivia, una sombra se proyecta sobre nuestro continente. Lo que creíamos parte de un pasado oprobioso que ya habíamos superado, vuelve a suceder de un modo absolutamente escandaloso. En el vecino país, cúpulas militares sublevándose contra el Presidente legítimo y “sugiriéndole” la renuncia vía la extorsión y amenaza de estallido social.

La deliberadamente ausente UNASUR, la postura de una OEA que se alinea políticamente con la oposición y el silencio del MERCOSUR, allanan el camino para el quiebre del orden institucional en Bolivia.


Hoy nuestra América Latina se sacude al ritmo de tensiones muy profundas, atravesada por procesos políticos que se entrecruzan y generan crisis e incertidumbre. Los procesos populares que intentan avanzar para recuperar esa identidad de Patria Grande Sanmartiniana y Bolivariana, se ven jaqueados por una derecha capitalista y neoliberal que lejos de estar derrotada avanza con una voracidad inusitada.

Las expresiones del pueblo chileno, manifestándose en la calle para decirle basta a la opresión, a la violencia y a la represión; la libertad del ex Presidente de Brasil, el Cro. Luis Inácio Lula da Silva; la victoria del Frente de Todos en nuestro país, son señales de una América que da lucha por encontrarse a sí misma y salir adelante, pese a todas las dificultades.


Sin embargo, no podemos obviar los procesos políticos que en dirección contraria y con todo su poder a cuestas, intentan clausurar la noción de Patria Grande, de integración regional, de Gobiernos populares, para consolidarse en su histórico rol de gendarmes del imperio. Como bien expresa el maestro Eduardo Galeano: “El bienestar de nuestras clases dominantes, dominantes hacia dentro, dominadas desde fuera es la maldición de nuestras multitudes condenadas a una vida de bestias de carga.”

Estas embestidas de la derecha vernácula, por vías institucionales o por medio del empleo de la fuerza, persiguen ineludiblemente el mismo objetivo, sostener un statu quo que significa privilegiar los intereses de las elites dominantes y abortar los procesos de emancipación y liberación popular en nuestra región. La consecuencia para nuestros pueblos es tristemente conocida y consiste en el avasallamiento y vulneración de los derechos humanos de las mayorías silenciosas.

Urge declarar el estado de alerta y promover la organización social, para cerrar el paso y clausurar la estrategia de una derecha que está luchando denodadamente por imponerse en toda su magnitud, para imponer sus recetas históricas que sólo significan postergación y sometimiento para el pueblo, para una América Latina que hoy vuelve a tener sus venas abiertas.

Patricia Mounier
Secretaria de DD.HH.
SADOP

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En la Triple Frontera.

El Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP) participó de la Audiencia Pública de Derechos Humanos del Parlasur.

Patricia Mounier, Secretaria de Derechos Humanos; José Luis Aizza, Secretario de Relaciones Internacionales; Guillermo Suárez, Pro Secretario de DD.HH.; y Walter Ferroni, Pro Secretario de Relaciones Internacionales,  representaron a la organización en el evento.

En la Audiencia Pública, que se realiza el 7 y 8 de noviembre en la Triple Frontera, se debatieron sobre diversos temas como Políticas migratorias,  Hábitat y ambiente, trata y tráfico de personas, pueblos originarios.

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22 de octubre.

“Soy todos los pasos valientes de mis abuelas, su latir furioso que dio vueltas la tierra, partió los muros, y estalló al silencio hasta vencerlo entero. Soy todos los pájaros de humo tejidos en su aire, nacidos para buscarme. Soy la terquedad de mis abuelos, su semilla sedienta y justa, la profecía imposible de sus libros y el mar lejano de su niñez. Soy los ojos de mi madre, el fuego de su sangre, el eco de su esperanza. Soy las manos buenas de mi padre hechas cuna. Soy la carcajada más alta del mundo en una foto sobre sus hombros. Soy todas las esquinas de esta ciudad de candiles y tempestades y cicatrices y alas Sus treinta mil ausencias ardiendo, viviendo en los brazos que sostienen los carteles, que me hacen ser quién soy”, Tabaré y Yamandú Cardozo.


La identidad es un derecho fundamental que tenemos como personas, consistente en el derecho a ser uno mismo, a conocer quiénes somos, de dónde venimos. La identidad no se trata de algo estático, sino que es un proceso que se reafirma y reformula a lo largo de toda nuestra vida, a partir de las múltiples identificaciones que ponemos en juego en identificación con otros. Tomamos rasgos de otros, que incorporamos, que nos modifican y que se entrelazan con otras características que nos hacen diferentes a los demás.


La identidad se construye dentro de una familia, de una escuela, de una comunidad, de una nación, e incluye características como la filiación, el género, la etnia, las opciones culturales, religiosas y políticas entre otras.
En nuestro país, este derecho fundamental e inalienable, parte de un proceso social más amplio de construcción identitaria, fue vulnerado desde el mismo Estado durante la última dictadura cívico-militar, a través de la implementación de un plan sistemático de sustracción de la identidad de niños y niñas. Esta situación, derivó en la necesidad de explicitar la identidad como Derecho Humano fundamental, generando la necesidad de garantizarlo por parte del Estado.


Nada de esto hoy sería posible, sin la lucha decidida y valiente de Abuelas de Plaza de Mayo, cuyo objetivo primordial es localizar y restituir a las niñas y niños apropiados durante la dictadura, a sus legítimas familias, reconociendo y poniendo en valor el Derecho a la Identidad, pero a la vez dando fundamento jurídico a normativas y tratados de carácter nacional e internacional.


Desde el SADOP, ratificamos nuestra convicción de acompañar en forma permanente la lucha por Memoria, Verdad y Justicia, promoviendo acciones concretas y efectivas para que nuestros compañeros y compañeras trabajadores y trabajadoras de la educación, construyan una Escuela crítica frente a la realidad, con conciencia histórica y con compromiso político para reconstruir nuestra memoria colectiva.


SECRETARÍA DE DERECHOS HUMANOS SADOP NACIÓN

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Se realizó el pasado sábado 28 de septiembre el III Encuentro Federal de Derechos Humanos en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), con una importante presencia de compañeros y compañeras de todo el país, que debatieron a lo largo de una intensa jornada de trabajo, la agenda de Derechos Humanos para la Argentina de los próximos años.

Por nuestra organización y a instancias de la convocatoria efectuada desde la Secretaría de Derechos Humanos del SADOP Nación, compañeros y compañeras de las Seccionales de Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Río Negro, La Pampa, Mendoza, Provincia de Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Rosario, Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, La Rioja, Jujuy y Formosa, conformaron la nutrida y representativa delegación que debatió en las diferentes comisiones, sumándose a las y los representantes de organizaciones hermanas con quienes el SADOP conforma la Intersindical Nacional de Derechos Humanos.

Las propuestas para el debate, abarcaron los siguientes ejes: Espacios para  la Memoria, Violencia institucional, Lawfere (guerra judicial), Juicios de Lesa Humanidad, Comunicación y DDHH,  Trabajo como Derecho Humano, Salud Mental, Identidad, Migrantes, Pueblos originarios y derecho a la tierra, Diversidad.

“Quiero destacar el compromiso y la participación de nuestros compañeros y compañeras que se sumaron a nuestra convocatoria y viajaron desde diferentes puntos del país para formar parte de este Encuentro”, expresó Patricia Mounier, Secretaria de Derechos Humanos de SADOP Nación. “Estamos convencidos que el diseño de la política de Derechos Humanos del SADOP, se enriquece y fortalece con los aportes que cada Seccional realiza a través de experiencias de intercambio de esta índole”, añadió.

Sobre el balance del III Encuentro Federal, Mounier expresó: “Durante los últimos años, los espacios de Derechos Humanos ocuparon el lugar de la resistencia a políticas públicas que significaron retrocesos o pérdidas de derechos. Este encuentro, en medio del proceso electoral en el que estamos inmersos, significó alumbrar y renovar la esperanza, por medio de la elaboración de una nueva agenda de DDHH, que incorpore las demandas y desafíos que plantea la reconstrucción de la Patria que soñamos”.

Finalmente, cabe destacar que el III Encuentro Federal de Derechos Humanos, contó con importantes presencias como Horacio Pietragalla, Sergio Maldonado, Adolfo Pérez Esquivel, el brasileño Luis Eduardo Greenhalgh, fundador del PT y abogado de Lula Da Silva, Lita Boitano, Taty Almeida y Estela de Carlotto.

Secretaría de DD.HH.
SADOP

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La Secretaria de Derechos de Humanos del Sindicato junto a la Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

Patricia Mounier, Secretaria de Derechos de Humanos de SADOP, se reunió con Estela de Carlotto, Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

En el encuentro, realizado en la sede Abuelas, también estuvieron presentes los equipos de trabajo del Sindicato y la entidad de Derechos Humanos

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