RADIO SADOP en VIVO
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Desde la Secretaria de Derechos Humanos de SADOP Nación conmemoramos este 30 de abril los 44 años ininterrumpidos de las rondas de las Madres de Plaza de Mayo, que se reunieron  ante la desaparición de sus hijos. 

Las catorce Madres que se reunieron aquella vez fueron Azucena Villaflor, Mirta Baravalle, Josefina “la Pepa” Noia, Berta Braverman, Haydeé García Buelas, María Adela Gard de Antokolets, Julia Gard, María Mercedes Gard, Cándida Gard, Delicia Gonzalez, Kety Neuhaus, Raquel Arcushin, Élida de Caimi y un joven de quien nunca se supo su identidad. Fue allí donde acordaron reunirse todos los jueves y caminar alrededor de la Pirámide de la Plaza de Mayo.

Cuarenta y cuatro años después de la primera ronda, la lucha colectiva de las Madres no se detiene.

La mayoría de ellas aún desconoce el destino de sus hijos y de sus nietos apropiados. Muchas han partido sin saberlo. Las que quedan, continúan bregando por memoria, verdad y justicia.

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Desde SADOP manifestamos nuestra completa solidaridad a la Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, ante los agravios recibidos por parte de un funcionario público. Repudiamos la violencia verbal de la que fue objeto esta incansable luchadora de los Derechos Humanos.  

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En el Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia, desde el SADOP adherimos a la Campaña “Plantamos Memoria” y levantamos las banderas de lucha que alzaran nuestros 30.000 compañeras y compañeros detenidos desaparecidos.

Plantar memoria, como acto de homenaje y conmemoración, pero también como símbolo de vida y esperanza. En momentos difíciles como el que nos toca transitar como Nación, nuestras Madres, Abuelas, Familiares e HIJOS, nos enseñan que “La memoria, al igual que la semilla, viene cargada de futuro. Contiene toda la información genética para poder llegar a ser el árbol que late en su destino y trae consigo el legado de lucha por un país más justo y solidario”.

A 45 años del Golpe Cívico Militar, ratificamos nuestro compromiso inclaudicable con la Memoria, la Verdad y la Justicia y junto al pueblo argentino expresamos enfáticamente: NUNCA MÁS!!!

PlantamosMemoria
Los30000VivenEnLaLuchaDeLaClaseTrabajadora

SADOP

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En la Argentina de hoy, otorgarle a todas las políticas públicas una perspectiva de Derechos Humanos, es honrar el legado de nuestrxs 30.000 compañerxs.

Por eso, este 10 de diciembre, conmemorar el Día Internacional de los Derechos Humanos, nos demanda poner en agenda las necesidades de un pueblo trabajador que quiere ponerse de pie. Eso será posible interpretando y llevando a la práctica un programa integral, que contemple y abarque las problemáticas de los y las trabajadoras y de los sectores vulnerados de nuestra sociedad.

Desde el SADOP, como integrante de la Corriente Federal de Trabajadores, impulsamos y un Plan Nacional de Derechos Humanos. A través del mismo, proponemos la consagración concreta de los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales, para lograr un modelo de desarrollo con inclusión, en el cual la justicia social sea una realidad efectiva.

Superar la matriz neoliberal y reemplazarla por otra basada en el pleno respeto por los Derechos Humanos, transversal y presente e cada política pública, es la mejor garantía para la sociedad justa, igualitaria e inclusiva que deseamos… 

Secretaría de DDHH
SADOP

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Cada 22 de octubre se homenajea a las Abuelas de Plaza de Mayo por su lucha y búsqueda de sus hijas/os y las/os nietas/os secuestradas/os o nacidos en distintos centros clandestinos.

Por Secretaría de Derechos Humanos
SADOP-CDN

El Día Nacional del Derecho a la Identidad se estableció el 22 de octubre de 2004 en homenaje a las Abuelas de Plaza de Mayo, quienes desde 1977 se organizaron colectivamente en la búsqueda de sus nietas y nietos robados y apropiados durante la última Dictadura Genocida.

El Terrorismo de Estado ejecutó un Plan Sistemático de Exterminio que consistió en la desaparición de personas y el robo de cientos de bebés, con el objetivo de aniquilar al enemigo, que en el caso de los secuestros de niñas/os y de hijas e hijos pequeños, se traducían en la forma de ocultar, anular y borrar la identidad.

En tanto, el 22 de octubre de 1977, un grupo de mujeres, madres de desaparecidas y desaparecidos comenzaron en forma organizada el camino de la lucha por la búsqueda de la aparición de sus hijas y sus hijos con vida y a la vez, buscaban a sus nietas y nietos secuestradas/os o nacidos en diferentes centros clandestinos, y que eran entregados en su gran mayoría a familias o allegados de militares.

Las Abuelas de Plaza de Mayo buscan restituir la identidad a sus nietas y nietos apropiados, hoy personas adultas y, además, su lucha también está orientada a que estos delitos no se repitan más.

En nuestro país el Derecho a la Identidad adquiere relevancia y es considerado un Derecho Humano fundamental, que nace con la historia y en la necesidad de búsqueda. Esto se construye con la obra continua de las Abuelas de Plaza de Mayo.

Este derecho se incorporó en la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, aprobada en 1989 por las Naciones Unidas, en sus artículos 7, 8 y 11*. En septiembre de 1990, se incorporó la Convención Internacional al derecho interno argentino y, en 1994, quedó definitivamente incorporada a la Constitución Nacional. En 2004 se declaró el 22 de octubre Día Nacional del Derecho a la Identidad y se incorporó como efeméride en el calendario escolar.

La construcción y la defensa del Derecho a la identidad es un camino social colectivo como también una responsabilidad del Estado y de todas las Instituciones.

Las Abuelas, desde las primeras épocas, iban a las escuelas para contar las historias y buscar a sus nietas y nietas. En la actualidad esa búsqueda está orientada a las y los bisnietos. Para las Abuelas ir a las instituciones educativas es transmitir la Memoria para que no ocurra nunca más, porque la educación como transmisión de estas luchas, resulta fundamental para garantizar los derechos, preservar y construir prácticas democráticas.

Hasta el día de hoy se restituyeron 130 nietas y nietos, pero aún hay cientos de personas que no saben que son hijos/as de desaparecidas y desaparecidos. Personas adultas que si tienen hijas/os o nietas/os tampoco conocen su verdadera historia. Es la cuarta generación que no saben lo que sucedió, siendo un delito de lesa humanidad que se perpetúa en las generaciones siguientes.

Desde la Secretaria de Derechos Humanos de SADOP a nivel nacional saludamos en este día a las Abuelas de Plaza de Mayo y reafirmamos nuestro compromiso con su lucha por una educación institucional y colectiva por el Derecho a la Identidad en las escuelas.

*Artículo 7°:

1. El niño deberá ser registrado inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho desde éste a su nombre, a adquirir una nacionalidad y, en la medida de lo posible, a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos.

2. Los Estados Partes velarán por la aplicación de estos derechos de conformidad con su legislación nacional y las obligaciones que hayan contraído en virtud de los instrumentos internacionales pertinentes en esta esfera, sobre todo cuando el niño resultara de otro modo apátrida.

Artículo 8°:

1. Los Estados Partes se comprometen a respetar el Derecho del Niño a preservar su Identidad, incluida nacionalidad, nombre y relaciones familiares de conformidad con la ley sin injerencias ilícitas.

2. Cuando un niño sea privado ilegalmente de alguno de los elementos de su identidad o de todos ellos, los Estados Partes deberán prestar asistencia y protección apropiadas con miras a restablecer rápidamente su identidad.

Artículo 11°:

1. Los Estados Partes adoptarán medidas para luchar contra los traslados ilícitos de niños al extranjero y la retención ilícita de niños en el extranjero.

2. Para este fin, los Estados Partes promoverán la concentración de acuerdos bilaterales o multilaterales o la adhesión a acuerdos existentes.

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30 de agosto es la conmemoración por iniciativa de la FEDEFAM.

Desde el Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP) conmemoramos el Día Internacional del/la Detenido/a Desaparecido/a, declarado el 30 de agosto por iniciativa de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos (FEDEFAM).


Este día se erige como fomento y concientización acerca de las prácticas habituales y continuas de desaparición forzada en todos los Estados.


Estas acciones han sido calificadas como crímenes de Lesa Humanidad por la Organización de Estados Americanos (OEA) y por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).


La desaparición forzada de personas se constituyó como una práctica usual, fundamentalmente propias de dictaduras militares en la historia reciente, sin embargo, no se han sido suprimidas en la actualidad.


Con estos actos se intenta infundir el temor y terror en las personas, generando profundas huellas de inseguridad que no sólo alcanzan a las víctimas y a sus familiares, sino que se propaga a toda la sociedad.


La impunidad, por este método y otras prácticas represivas por parte de los Estados, sigue siendo frecuente en muchos países.


Argentina es un ejemplo de lucha por los DD.HH. con reconocimiento mundial. Los procesos de enjuiciamiento por crímenes de Lesa Humanidad son base fundamental de nuestra Democracia y eso quedó demostrado en la histórica marcha contra el 2 X 1 en 2017.

Desde nuestro Sindicato acompañamos las políticas de Memoria, Verdad y Justicia comprendiendo su importancia, como un camino necesario e inclaudicable dentro de nuestro sistema democrático, para disponer de herramientas que permitan desterrar las prácticas represivas estructurales que aún persisten.


En este día particular recordamos a las y los 30.000 detenidos desaparecidos de nuestro país y manifestamos una vez más, nuestro compromiso como trabajadoras y trabajadores de la educación en un proceso continuo de concientización, fomento y fortalecimiento de la democracia.

Secretariado Ejecutivo Nacional
SADOP

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Desde el Consejo Directivo Nacional del Sindicato Argentino de Docentes Privados, saludamos la decisión del Tribunal Oral Federal de Mar del Plata, de avanzar con la sentencia en la megacausa por delitos de lesa humanidad, en un proceso que se inició hace más de dos años y que imputó a 40 miembros de las Fuerzas Armadas, Prefectura y Policía de la Provincia de Buenos Aires, a quienes se les atribuyen 272 casos de secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones.

Más allá del contenido de la sentencia, que incluyó 28 condenas a prisión perpetua, 7 penas que van de los 7 a 25 años de prisión y 5 absoluciones, destacamos la realización de la audiencia, en condiciones especiales y bajo estrictos protocolos de salud, dado que la misma vino a poner justicia y a superar la parálisis que la Pandemia significó en los procesos de juzgamiento de las causas de lesa humanidad.

Asimismo, desde nuestra organización  no podemos dejar de compartir la emoción del Compañero Rodrigo Miguel, Secretario Gremial de la Seccional Buenos Aires, y Manuel Miguel, Secretario de Interior de la delegación Mar del Plata, hijos de Lilia Mabel Venegas, fue secuestrada y asesinada por la Dictadura y quien finalmente, ha encontrado reparación y Justicia.

Junto al Compañero Miguel, junto a nuestras Abuelas, Madres, Hijos y Familiares, seguiremos construyendo Memoria, Verdad y Justicia! 

Consejo Directivo Nacional de Sadop

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A 43 años del inicio de las rondas en Plaza de Mayo, reivindicamos el ejemplo de compromiso, valentía, coherencia y lucha de nuestras queridas Madres de Plaza de Mayo. 

De aquellas primeras vueltas alrededor de la Pirámide de Mayo, obligadas por las fuerzas de seguridad de la dictadura a transitar y desplazarse, con aquellos primeros pañuelos blancos confeccionados con tela de pañales, como modo de distinguirse y reconocerse, hasta el día de hoy, han recorrido un extenso camino. Muchas de aquellas valerosas mujeres ya no están junto a nosotros, mientras que otras, igualmente gigantes, parecen empeñarse en desafiar el paso del tiempo, con el sólo fin de continuar resistiendo a la desmemoria y al olvido.  Para las que ya no están, para las que continúan marchando, el sentido homenaje de todo el SADOP. 

A 43 años, más que nunca ¡LA ÚNICA LUCHA QUE SE PIERDE, ES LA QUE SE ABANDONA!

Secretaría de Derechos Humanos
SADOP

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Las difíciles circunstancias que está viviendo el mundo entero, producto del Covid-19, harán que por primera vez no se pueda realizar la histórica marcha a Plaza de Mayo.

Por Secretaría de DD.HH. SADOP

Una vez más, desde el SADOP conmemoramos y rendimos homenaje a los 30.000 compañeras y compañeros desaparecidos durante la última dictadura cívico militar, reafirmamos nuestro compromiso de continuar construyendo Memoria, Verdad y Justicia y asumimos la tarea de contribuir como trabajadores y trabajadoras de la educación a transformar la realidad hacia un país más inclusivo, más solidario y fundamentalmente más justo.

Lamentablemente, este 24 de marzo, las difíciles circunstancias que estamos viviendo en nuestro país y en el mundo entero, producto de la irrupción abrupta y arrolladora de este enemigo invisible y despiadado que se llama Covid-19, harán que por primera vez no se pueda realizar la histórica marcha a Plaza de Mayo.

La situación sanitaria y epidemiológica que está causando zozobra en diversos países del mundo, la declaración de pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud y las características de un virus peligroso y dueño de una agresiva forma de transmisión entre la población, llevaron a nuestro Gobierno Nacional, con el aval y consenso de toda la clase política, a adoptar medidas drásticas para evitar su propagación descontrolada y así causar un daño mayor entre los grupos potencialmente más vulnerables al Covid-19.

Este escenario, completamente inédito y excepcional, nos atraviesa en un momento en que la Patria comenzaba una vez más un proceso de reconstrucción, luego de un ciclo de hegemonía neoliberal, caracterizado por el desguace de áreas sensibles del Estado, por la precarización, el ajuste y la pérdida de derechos para la clase trabajadora y para aquellos sectores que social y económicamente más necesitan del diseño e implementación de políticas públicas que los contemplen, contengan, incluyan y fomenten su desarrollo humano.

La aparición en nuestra cotidianeidad del Covid-19, sumado a las medidas de prevención adoptadas por el Gobierno, impiden la realización de lo que sin dudas iba a ser un acto multitudinario para recordar el 44 aniversario del golpe cívico militar, pero en un contexto de recuperación de centralidad de los Derechos Humanos como política de Estado. Como expresamos ya en otra oportunidad, “los Derechos Humanos vuelven a la Casa Rosada”.

No obstante, pese a no poder concretar este encuentro en nuestras calles y plazas, la lucha y el ejemplo constante de nuestras Madres, Abuelas, Hijos y Familiares de compañeros y Compañeras desaparecidos, así como el recuerdo de tantas marchas a lo largo de este inmenso e intenso recorrido por Memoria, Verdad y Justicia, han logrado sembrar en la sociedad argentina una huella trascendente e inalterable, de modo tal que, con plena seguridad podemos afirmar que el aislamiento físico no ha de significar hoy la amnesia del pueblo.

Cuando pensamos y evocamos lo que fue la lucha de las y los 30.000 que hoy nos faltan, cuando vemos sus fotos, cuando les nombramos, cuando buceamos en sus historias de vida, cuando escuchamos anécdotas que nos acercan más a quienes fueron en realidad, cuando a través de la construcción de la memoria los hacemos presente, nos encontramos con el más vívido y auténtico testimonio de aquellos hombres y mujeres que entregaron sus vidas persiguiendo sueños, cazando utopías y trabajando por la construcción de un mundo mejor.

Hoy, más de 40 años después de aquella épica, el mundo entero se convulsiona ante una crisis mundial de proporciones y alcance desconocido. Una pandemia que amenaza la vida, pero también golpea  en los mercados, en las bolsas, en las industrias, en los sistemas sanitarios y educativos, en la organización del trabajo, en las capacidades y fortalezas estatales para brindar respuestas que incluyan a toda la sociedad y también en los cimientos de nuestras comunidades que, como ante toda situación de gravedad extrema, serán sometidas a durísimas pruebas.

Nadie aún puede saber o determinar durante cuánto tiempo nos acompañará esta emergencia. Sin embargo, lo que como trabajadores de la educación y la cultura podemos y debemos comenzar a pensar y considerar colectivamente, es que el mundo no volverá a ser el mismo luego de la crisis del Coronavirus. 

Y en ese marco, es imposible no reflexionar que nuestros 30.000 querían un mundo diferente, que lucharon por una sociedad mejor, por un Estado que centrara su mirada en el pueblo trabajador, que pusiera el acento en el pueblo humilde. Que anhelaron una Argentina donde el acceso a la salud, a la educación, a la cultura, al trabajo, a la vivienda, al bienestar y el desarrollo, no fueran el privilegio de unos pocos, sino un derecho de todos y todas. 

Y esas mismas preocupaciones, son las que nos acompañan como clase trabajadora. Por eso en el amanecer de este año, cuando comenzamos a reunirnos pensando en la conmemoración de este nuevo 24 de marzo y en los aportes que podíamos hacer desde nuestra perspectiva de trabajadores y trabajadoras, en nuestros espacios intersindicales surgió claramente la coyuntura política económica de nuestro país y la situación del endeudamiento externo como factor condicionante para la implementación de políticas públicas que mejoren sustantivamente la calidad de vida del pueblo argentino, fuertemente menoscabada por las políticas de ajuste del  neoliberal gobierno de Mauricio Macri.

El diez de diciembre de 2019, la misma fecha en que recordamos el Día Internacional de los Derechos Humanos, fue también el día en que el Gobierno de Alberto Fernández asumió los destinos de nuestra Patria, señalando dos objetivos elementales, atender a la pobreza y el hambre más urgente y comenzar un proceso de renegociación de deuda, para evitar la asfixia que significa volcar el trabajo y esfuerzo de las y los argentinos, al pago de los  servicios de la deuda externa y de este modo volver a colocar al país en la senda del crecimiento y el desarrollo productivo.

A esta situación ya de por sí compleja, se suma de manera imprevista y veloz, la crisis del Covid-19 y la alteración del curso habitual de la estructura económica de la Argentina, con las consecuencias que ello puede implicar en un momento tan delicado. Sabemos que, una vez más, se avecinan tiempos complejos para el pueblo argentino. Por eso este año, el 24 de marzo nos pone ante una circunstancia diferente y dentro de este escenario de profunda preocupación e incertidumbre social, proponemos evocar la senda que nos marcaron nuestros 30.000 y el ejemplo de templanza, perseverancia y resistencia de nuestras Madres y Abuelas.

Como trabajadores y trabajadoras de la educación, estamos convocados a un rol histórico que es el ser protagonistas de la construcción de una nueva Argentina, basada en valores diferentes a los que proclama el capitalismo y sus discursos meritócratas e individualistas, discursos que denostan el rol del Estado y que demonizan a las organizaciones libres del pueblo, dado que significan para los grupos concentrados del poder económico y financiero, espacios de resistencia y lucha contrarios a sus intereses. 

Estamos convencidos que no hay mejor homenaje a la lucha de nuestros compañeras y compañeros asesinados y desaparecidos, que no hay compromiso mayor con la edificación de la sociedad más justa por la que dieron su vida, que resignificar sus banderas y levantarlas en este presente que nos exige no ser indiferentes y jugarnos por la Argentina que soñaron y que deseamos…

Y aunque no marchemos este 24, como integrantes de la clase trabajadora, expresamos enfáticamente que no dejaremos de ser custodios de la Memoria, ni de exigir la Verdad, ni de reclamar Justicia para que no vuelva a ocurrir Nunca Más un genocidio en la Argentina. Nos duelen los 30.000 compañeros y compañeras desaparecidos, pero también nos duele y nos urge encontrar a los cientos de nietos y nietas que todavía no han restituido su identidad. Es una tarea a continuar, la de conocer sus militancias, sus historias y sus trabajos como un hilo conductor de nuestro pasado y nuestro presente, para contribuir a la construcción de un país donde se pueda alcanzar la igualdad y la equidad con justicia social y soberanía económica. 

Como trabajadores y trabajadoras, nos sentimos herederos y depositarios de esa tradición de lucha y compromiso por y para el Pueblo y la Patria, y como tales reafirmamos nuestro compromiso con la Memoria, en pos de la concreción de un futuro que sea con todos y todas.

AHORA Y SIEMPRE, LXS 30.000 VIVEN EN LA LUCHA DE LA CLASE TRABAJADORA.

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