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Derechos de las personas con discapacidad

“Convención sobre derechos de las personas con discapacidad “. Ley 26.378

¿Qué es la convención sobre los derechos de las personas con discapacidad?

Es un tratado de derechos humanos firmado por muchos países para reconocer el derecho de las personas con discapacidad a participar en toda la vida de la sociedad, sin discriminación de ningún tipo.

¿Por qué una convención especial para personas con discapacidad?

Porque a lo largo de los años fueron vulnerados los derechos de las personas con discapacidad a la vida independiente, a la educación, al empleo libre, a la igualdad de oportunidad, a la accesibilidad a todos los ámbitos, etc. Esto hizo necesario un acuerdo para reconocer y asegurar los derechos de las personas con discapacidad.

¿Argentina firmó la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad?

Sí. Aprobó la Convención por ley 26.378. La Convención tiene jerarquía constitucional por ley 27.044

https://www.argentina.gob.ar/andis

Esta convención consta de varios artículos, hoy quiero retomar el artículo 8°

Artículo 8 ° Toma de conciencia

Los Estados Partes se comprometen a adoptar medidas inmediatas, efectivas y pertinentes para:

a) Sensibilizar a la sociedad, incluso a nivel familiar, para que tome mayor conciencia respecto de las personas con discapacidad y fomentar el respeto de los derechos y la dignidad de estas personas;

b) Luchar contra los estereotipos, los prejuicios y las prácticas nocivas respecto de las personas con discapacidad, incluidos los que se basan en el género o la edad, en todos los ámbitos de la vida;

c) Promover la toma de conciencia respecto de las capacidades y aportaciones de las personas con discapacidad.

2. Las medidas a este fin incluyen:

a) Poner en marcha y mantener campañas efectivas de sensibilización pública destinadas a:

i) Fomentar actitudes receptivas respecto de los derechos de las personas con discapacidad;

 ii) Promover percepciones positivas y una mayor conciencia social respecto de las personas con discapacidad;

iii) Promover el reconocimiento de las capacidades, los méritos y las habilidades de las personas con discapacidad y de sus aportaciones en relación con el lugar de trabajo y el mercado laboral;

 b) Fomentar en todos los niveles del sistema educativo, incluso entre todos los niños y las niñas desde una edad temprana, una actitud de respeto de los derechos de las personas con discapacidad;

 c) Alentar a todos los órganos de los medios de comunicación a que difundan una imagen de las personas con discapacidad que sea compatible con el propósito de la presente Convención;

d) Promover programas de formación sobre sensibilización que tengan en cuenta a las personas con discapacidad y los derechos de estas personas.

A pesar de haber firmado como Estado Parte de esta Convención, siguen siendo vulnerados los derechos de las personas con discapacidad, por eso quiero hacer hincapié en el artículo 8 donde claramente habla del compromiso como sociedad a seguir SENSIBILIZANDO entre otras acciones, ya que aún se visibiliza el incumplimiento de los derechos mencionados en la Convención, no solo a nivel familiar sino a nivel Social.

Compromiso a luchar contra los estereotipos, prejuicios y prácticas nocivas observadas en actitudes en programas televisivos, utilizando a la discapacidad como motivo de risa, objetivando en lugar de subjetivar, y peor aun naturalizando estas actitudes sin llevar estas injusticias a la justicia, o sin que nadie pueda advertir que existen herramientas para detener estas prácticas inapropiadas como lo son los organismos como INADI .

Sin embargo, parece que la sociedad algunas veces actúa como distante, distraída, anestesiada, con voces silenciadas, cuando deberíamos gritar para despertar a quienes aún no quieren escuchar.

También nos comprometimos como Estado Parte a mantener campañas efectivas de sensibilización hasta que la sociedad toda actúe con responsabilidad y respeto por la diversidad como igualdad humana, somos diferentes en cuanto a identidades, pero nos igualamos en derechos, como así lo determinan nuestras leyes.

Las barreras logran que las personas en situación de discapacidad sean consideradas en posición de desigualdad por nuestros prejuicios, por nuestros valores, por nuestras propias construcciones.

También nos habla este artículo de fomentar en todos los niveles del sistema educativo el respeto por los derechos de las personas con discapacidad.

¿Qué pasa entonces con la accesibilidad en la comunicación?, ¿cómo transmitimos ese respeto por el otro cuando seguimos utilizando en las escuelas o en los medios de comunicación barbijos tradicionales, sin subtítulos, sin interprete de lengua de señas, sin plataformas digitales accesibles, sin lenguaje sencillo, sin el sistema brille, sin un DISEÑO UNIVERSAL?

Que nos pasa como sociedad que aún no despertamos, percibiendo que esta pandemia viene a ofrecernos una oportunidad de transformación y de construcción.

Es la escuela sin dudas, el lugar donde todo debe surgir y como docentes, lograr que ese espacio  tenga sentido, significado, cultura, una cultura con nuevas miradas y es ahí donde cada sujeto debe apropiarse de estos valores que no pueden faltar en la construcción de este nuevo sujeto, que  al ser interpelado por el otro, aprenda a convivir con la diversidad como la esencia de una sociedad justa , que  aprender a sostener con  acciones la solidaridad y la inclusión, palabras que pueden ser muchas veces solo palabras.

Educar con convicción, asumiendo riesgos, tomando decisiones ante lo inesperado, construyendo un mundo igualitario y democrático, donde los derechos sean EXIGIBLES Y EXIGIDOS.

Solo los BUENOS MAESTROS   pueden salvar la escuela, solo las BUENAS PERSONAS   pueden salvar a la sociedad, solo el RESPETO POR LA DIVERSIDAD puede salvar al mundo.

Por Prof. Sandra Ferrero
Docente de Apoyo a la Inclusión
SADOP Delegación Río Cuarto

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Dice Michael Apple y James Beane en su libro que “Las escuelas democráticas” no se producen por casualidad, sino que dependen de docentes y educadores que al ofrecer   oportunidades dan vida a la democracia poniendo todo a disposición dentro de la escuela.

Y para que esto ocurra el trabajo debe organizarse en   dos líneas:

Una creando estructuras y procesos democrático en la escuela, donde todos los saberes genuinos   sean considerados y valorados y la otra creando un curriculum que aporte experiencias democráticas en los estudiantes, flexible, con un diseño universal, para generar esa transformación que urge poner en práctica ya que el curriculum actual determina con sus contenidos predeterminados , la inclusión o la exclusión.

Cada actor en el aula, trae un bagaje de conocimientos previos que deben considerarse a la hora de planificar el proyecto escolar, contemplando la diversidad como un valor y no como un problema.

Una escuela democrática debe tener en claro hacia dónde ir, y que desea lograr hacia  a corto, mediano y largo plazo, con “un curriculum democrático que invite a los jóvenes a despojarse del rol pasivo de consumidores de conocimiento y asumir el papel activo de fabricantes de significado”.    MW.Beane

La escuela democrática, debe darle la posibilidad y la oportunidad de demostrar la presencia en el aula a cada uno de sus estudiantes por igual, de esa manera las escuelas estarán interpeladas   por la justicia social.

Como docentes democráticos e integrantes de una comunidad educativa, debemos tener  claro qué escuela construimos y para que sociedad colaboramos,   tratando   no solo de disminuir la severidad de las desigualdades sociales  sino de cambiar las condiciones que las crean.

Por eso es clave tener claro que valora la escuela y a quienes.

Daniel Pennac, prestigioso escritor francés, un pésimo estudiante en su época, según sus maestros, fue sin   dudas un estudiante con el que el curriculum y algunos de sus docentes, estuvieron  en deuda. Lo llamaban “Zoquete”. Tuvo durante largos años la sensación de estar inmerso en un basurero, experimentando lo que tantos alumnos aún hoy siguen percibiendo, perdidos en la escuela, los “NADIES” , como los llama Galeano.

Raewyn  Connel afirma que el sistema educativo está siendo injusto con algunos niños , así como lo fue con Pennac, pero no son los únicos que padecen las consecuencias y la calidad de la enseñanza de todos los demás se degrada. Una educación que privilegia a unos pocos está dando una formación corrupta favoreciendo desigualdades sociales sin dudas.

Es aquí donde se visibilizan las interrelaciones entre los niveles de justicia social existentes en la sociedad y en las instituciones escolares.

Es necesario entonces   repensar todo lo relacionado con el curriculum, desde las políticas educativas hasta los contenidos escolares, experiencias, tareas, recursos, la función de la evaluación, el rol del profesor, las familias y la de los estudiantes, poniendo en acción y como pilar fundamental, la justicia curricular.

Que nuestra sociedad futura sea justa depende del uso que hoy hagamos del sistema educativo, un sistema educativo que debiera ser inclusivo, y en concordancia con lo que afirma Gerardo Echeita, al definir quela educación inclusiva es una construcción social que depende de nuestras concepciones y perspectivas.

Esas concepciones y perspectivas no son realidades objetivas, sino estructuras sociales construidas, reproducidas y legitimadas a través de las prácticas docentes.

Perspectivas que ponen de manifiesto un conjunto de concepciones y teorías implícitas. Es ahí donde debemos replantearnos

¿Desde qué miradas construimos una educación?

 Y dentro de esas ópticas ponemos de manifiesto desde donde miramos, como miramos, que miramos y que no y así construimos nuestra realidad.

Interpretamos lo que vemos y actuamos al respecto, decidiendo quienes tienen derecho a una escuela u otra.

Para valorar a cada estudiante como sujeto de derecho inmerso en una escuela democrática tiene que haber un docente que lo considere, acompañando su presencia, su participación y su   aprendizaje dentro de cada Institución.

Coral Elizondo nos dice que en primer lugar hay que reconocer al otro y para seguir transitando por escuelas democráticas debemos detectar cuales son las barreras que impiden que cada estudiante se considere valorado, respetado o zoquete o peor aún, un nadie.

Y entre algunas de  las barreras podemos nombrar las Barreras actitudinales, barrera más compleja para derribar, nuestra actitud frente al otro, pensando  que todos hacemos lo mismo, en el mismo tiempo y con bajas expectativas hacia el estudiante y las Barreras organizativas definidas por Coral Elizondo como la ceguera en la educación inclusiva , quien nos lleva a naturalizar injusticias, replicando lo que hacemos  siempre, pensando que lo que estamos  haciendo , está bien, sin cuestionarlo , asegurando que es lo correcto.

Una escuela democrática debe crear culturas inclusivas, políticas inclusivas sostenibles yconcretadas en prácticas inclusivas sosteniendo tanto a esa la cultura construida como a las políticas elegidas, de esta manera estaremos contribuyendo con una sociedad democrática, fomentando el respeto por el otro .Toda acción educativa es política.

Sabíamos que el sistema educativo no estaba dando las respuestas esperadas, no encontrábamos el rumbo, como quien recorre siempre el mismo camino para llegar al mismo lugar, esperando transformaciones que jamás llegarían sin generar cambios en nuestro saberes, sin animarnos, sin permitirnos ,sin   deconstruirnos , y llegó la pandemia para que despertáramos, para que de repente encontraramos la manera de llegar a cada estudiante, a cada familia ,a cada eslabón del sistema escolar , mirando a cada uno ,  percibiendo y descubriendo otros sujetos, otros estudiantes,  intuyendo, atravesados por una pantalla, nuevas miradas, nuevos saberes que estaban descartados, aplastados, desechados, perdidos y encontrados.

Esta pandemia interrumpió las trayectorias escolares, interrumpió el encuentro, un encuentro que no estaba garantizado, interrumpió  el tiempo, y despertamos   antes de caer al abismo , ya es hora, llegó el momento de transformar nuestra escuela en un lugar donde habiten los saberes , siendo la diversidad la que nos permita identificar a cada sujeto, con su identidad, con su dignidad, esperando ser acompañado en su transformación como ciudadano genuino ,flexible, digno y noble en una sociedad democrática .

Para eso estamos, por eso nos transformamos, porque tenemos la oportunidad de ser y hacer historia, cómplices de una escuela generadora de seres libres.

Escuelas y Justicia Social: R.W. Connel . Edtorial Morata(2006)

Escuelas Democráticas: MWJa. Beane Editorial Morata(1999)

Gerardo Echeita: Educación para la inclusión o educación sin exclusiones (2006)

Coral Elizondo

Por Prof. Sandra Ferrero
Docente de apoyo a la inclusión
SADOP – Delegación Río Cuarto

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Mediante la ley n° 26.378 se aprueba en nuestro país la “Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad “y su protocolo.

Esta Convención tiene el propósito de promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de los derechos humanos.

A través del decreto n°806/2011 se establece que la Comisión Nacional Asesora para la Integración de las personas con Discapacidad (CONADIS) sería el organismo gubernamental encargado de la aplicación de la Convención, hoy  año 2021 Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).

En el año 2011 se crea el “Observatorio Nacional de Discapacidad” con el objetivo de cumplir con el artículo 33 de la Convención de los derechos de las personas con discapacidad que es “establecer un mecanismo independiente, para  promover, proteger y supervisar  la aplicación de la presente, además de difundir actualizar y sistematizar información sobre discapacidad.

Funciona por medio de Grupos de Trabajo (GT) conformados por representantes de entes u organismos del Gobierno nacional y Organizaciones no gubernamentales de y para personas con discapacidad ad honorem en forma estable siendo la modalidad de trabajo virtual una vez al mes.

Decreto n°806/2011

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3 de diciembre.

“Si lo que hay ante una imagen es EXPOSICIÓN, la mirada es claramente una POSICIÓN, un punto de partida, una dimensión inaugural, posee un valor de principio: revela la posición de quien mira, desde donde mira, que altura se atribuye al mirar, en qué lugar deja o ubica a quien es mirado. No se trata tanto de mencionar su dispositivo biológico ni el aparataje cultural que lo gobierna, sino los modos de posicionarte al mirar y al mirarse… quien podrá o no podrá aprender, quien podrá o no podrá incluirse, quién podrá o no podrá tener futuro, depende  mucho más de un juego de mirada”.

Carlos Skilar

La importancia del lenguaje y  de su estructura lingüística sin dudas transforma la visión sobre la realidad social.

Me gustaría hacer referencia en este día a Javier Romañach y Agustina Palacios quienes comienzan a instalar el término “DIVERSIDAD FUNCIONAL”, término que describe a toda la especie humana, ya que ningún sujeto despliega del mismo modo las funciones físicas y psíquicas.

 Este término comenzó a utilizarse en el Foro de vida independiente en el año 2005 con el objetivo de reemplazar el término discapacidad,  terminología con connotación negativa haciendo referencia a la contraposición del termino capacidad (capacidad/ incapacidad o discapacidad).

Cada 3 de Diciembre hacemos referencia a los derechos de las personas con diversidad funcional, plasmados en la Convención Internacional sobre los derechos de las personas con discapacidad, Ley 26.378,  históricamente vulnerados, sin espacios de reconocimientos, sin  compromiso social, sin un estado garante.

Y esta vez fue la Pandemia quien puso de manifiesto y visibilizó esta desigualdad estancada, vidas deterioradas, desgastadas, INVISIBILIZADAS, una vez mas no fueron prioridad las personas con diversidad funcional.

Nada estaba ni está  pensado para esta población, quienes quedaron y quedan  postergados por su condición.

Otro claro ejemplo que se impone como BARRERA ACTITUDINAL.

Antes, durante y después de la pandemia, qué lugar ocupa el más vulnerable?

Eso de andar por la vida pidiendo que se cumplan tus derechos reflejados en leyes y tratados internacionales y nacionales, posiciona al individuo en situación de desventaja, de quebranto, de indignación.

Por eso como cada año nuestro compromiso es, fue y será pensar, decidir y actuar en función del otro pero con el otro.

Ninguna decisión y acción puede ser concebida sin la participación de los propios actores, voceros de sus necesidades  exigibles, para lograr su estado de bienestar.   

No poder decidir ni elegir porque las garantías no están dadas es despojar a las personas con diversidad funcional de su dignidad humana.

Por el cumplimiento de los derechos de las personas con diversidad funcional ahora y siempre. Es nuestro compromiso como ciudadanos pensar y actuar  con perspectiva de DISEÑO UNIVERSAL.

Por Prof. Sandra Ferrero
Docente de apoyo a la inclusión
SADOP Delegación Río Cuarto

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“Un lenguaje que no ofenda sino que ofrenda, que no separe, que reúna, que no desprecie sino que aprecie”

Carlos Skilar

Por Prof. Nora Cuello –SADOP Seccional Córdoba
Prof. Sandra Ferrero- SADOP Delegación Río Cuarto

Es habitual escuchar frases como: “La gente tiene lo que se merece”, clara afirmación que la desigualdad es falta de aptitud y esfuerzo.

“Este  estudiante se esfuerza cada día más, está haciendo mérito para alcanzar los objetivos”.

¿Será que es el estudiante quien tenga que FORZAR su trayectoria derribando barreras impuestas por el contexto o será que algo tiene que transformarse ofreciéndose de esta manera accesible y universal para que cada sujeto recorra su  camino?

Sí, con esfuerzo, compromiso y entrega, pero no presionado y obstruido por quienes se posicionan en el lugar de los “OTROS”, “AQUELLOS”,  “ELLOS”, como si no fueran parte de la misma sociedad.

La palabra mérito proviene del latín meritum, que convierte a una persona en digna de un premio o de un castigo, es el reconocimiento a un logro o justifica un fracaso.

Pues bien, si esto es así ¿dónde queda la dignidad de las personas con discapacidad a quienes el medio se les presenta con obstáculos, transformándose en espacios que  legitiman las desigualdades?

Sin oportunidades para acceder a la educación, al trabajo, a los espacios políticos donde reclamar sus derechos vulnerados, o escuchando su voz autorizada para construir de manera colectiva derechos en clave de equidad.

Claramente el individualismo, la meritocracia o “sociedad de las credenciales”, es un mito del neoliberalismo. Una sociedad donde quienes no llegan al objetivo esperado desde ciertos parámetros es porque no se lo han ganado, porque no se esfuerzan.

No es lo mismo salir al mundo, del trabajo o a espacios propedéuticos, habiendo tenido la oportunidad de acceder a educación, a un entorno familiar y a un  contexto favorable para desarrollarse como ser integral y de plenos derechos, que hacerlo bajo condiciones de precariedad, no sólo desde lo económico.

No es lo mismo. No naturalicemos que “el contexto es parejo para todos”, pues a simple vista ésta afirmación carece completamente de sentido humanizante. Sin dudas que los contextos, las condiciones y las oportunidades son pilares necesarios y deberían ser exigibles para gozar de las mismas oportunidades.

El mérito no deja de ser una manera de valorar a los sujetos, en una escala arbitraria, definida por quienes necesitan determinada “tipología de persona, fuerza de trabajo o individuo”.

Siendo la Educación, la Política y la Economía, grandes procesos sociales, que disputan poder y sentido, y siendo, según se conjuguen, los que determinan este constructo social del “mérito”, y se cae en un absurdo y cruel rotulismo, de mejores, peores, mediocres o promedios. Pongamos atención, hagamos un alto, estamos hablando de personas, tu hijo/a, el mío, tu amiga/o.

El peso del lenguaje, de las palabras, son sin duda  campos de disputa de sentido y lucha, pero también de representaciones arraigadas en quienes se consideran meritorios, de logros vacíos de cultura colectiva o merecedores de castigos, por no alcanzar los estándares, de esa exquisita capacidad para valorar y definir al ser humano, que buscan imponer aquellos que propician, profundizan y afianzan, con hechos y palabras, la exclusión y la marginalidad.

Durante décadas el sistema educativo argentino, puso en un lugar relegado implícita y a veces explícitamente a dos Modalidades: la Educación Especial y la Educación Técnica. Ya que se consideraba que ambas eran para determinados “tipos” de estudiantes, que por su condición, “debían” ser parte de ese mundo y no aspirar a los espacios, que para ellos/as estaban vedados.

Durante ésas décadas, la docencia tuvo un rol fundamental, en aspectos de contención, diálogo socio-comunitario, formación de redes de apoyo, pues reconocían en sus estudiantes, valiosas personas, aún cuando la sociedad del mérito las marginaba y generaba cada vez mayores mecanismos de exclusión.

Pues bien, todo ese esfuerzo de sostenimiento de los docentes, en mantener a sus estudiantes dentro del sistema educativo, y darles un entorno que los impulsara a salir al mundo con mejores herramientas, tuvo sus frutos. Dos Leyes Nacionales dan mayor equidad, consolidan mecanismos de inclusión, no sólo educativa, sino social. Estas son las Ley de Educación Nacional 26206 y Ley de Educación Técnico Profesional 26058. No tienen aún dos décadas de sancionadas y la historicidad  de la Educación en Argentina, no siempre contó con miradas desde la normativa que pongan a la inclusión como “principio rector” y a la Educación Técnica como “profesionalizante”, comprendiendo la formación ética, ciudadana, humanístico general, científica, técnica y tecnológica.

Una Educación que humaniza, que derriba barreras, que borra marcas y rótulos, merecimientos y castigos, pero que profundamente tiene claros sus objetivos, en busca de un mundo con mayor equidad, humanizante y solidario.

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 “Lo que haces por mí, sin mí, es contra mí”

Pamela Molina

                           

 “Esta pandemia nos afecta directa e indirectamente a todos. Sin embargo, para las personas en situaciones de vulnerabilidad el alcance del impacto, más allá del acceso limitado, o a veces nulo, a la atención médica, bienes y servicios, es mucho más profundo; y podría, muy probablemente, aumentar las brechas en su acceso a sus derechos económicos, sociales y culturales básicos, considerando que estos grupos de personas son víctimas de discriminación múltiple e interseccional, y que estas discriminaciones se exacerban en situaciones de crisis como la actual. Nos referimos a aquellos que son pobres y marginalizados, muchos de los cuales también pertenecen a otros grupos en situaciones de vulnerabilidad, como los pueblos indígenas, afrodescendientes, personas mayores, personas con discapacidad, migrantes, refugiados y personas LGBTI, niñas, niños y adolescentes y mujeres. Las múltiples e interseccionales discriminaciones que se han naturalizado en nuestros países limitan su acceso y goce de derechos básicos, y en condiciones de emergencia, esta limitación y exclusión se agrava. Como resultado, su capacidad de sobrevivir a la pandemia es mucho menos probable. Se debe poner el énfasis en estas poblaciones que tienen que tener un apoyo especial porque su condición genera aún más retos para enfrentar la situación, especialmente aquellos que sufren de la inequidad, la de género y de acceso”. Luis Almagro, Secretario General de la OEA                                 

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos analiza la situación de las personas con discapacidad causado por esta pandemia, y consideran que sigue siendo a nivel MUNDIAL  uno de los colectivos invisibilizados por múltiples barreras que aún se siguen  naturalizando. Esta pandemia no hizo más que dejar al descubierto y profundizar aún más la posición y la estigmatización de este sector.

Considerando los valores humanos como transformadores de sociedades bajo un modelo de igualdad inclusiva, las políticas de Estado deben estar pensadas de manera UNIVERSAL  al momento de tomar medidas y las personas con discapacidad, los principales actores.

Necesitamos un Estado capacitado, formado e informado con enfoque de derechos humanos, donde ningún sector de nuestra comunidad, quede en situación de vulnerabilidad.

Pensar cada medida con un enfoque de derechos humanos, de no ser así las consecuencias son estas entre otras:

Inaccesibilidad en la información a modo de prevención como son medidas obvias como la higiene, la movilidad y el contacto físico.

Falta de información del personal de salud para dirigirse a las personas con discapacidad, sordas, ciegas o sordo ciegas.

Desconocimiento sobre los apoyos que algunas personas necesitan para su mejor calidad de vida, personas físicas o materiales.

Personas con discapacidad, víctimas de abuso y violencia durante la situación de encierro.

Toda la información sobre la salud antes, durante y después de una pandemia, si nos enfocamos a esta realidad que hoy nos toca atravesar, debe ser difundida y transmitida en formatos accesible, al mismo tiempo y por todas las vías de comunicación.

Esto implica que toda la comunicación  debe ser traducida a medios visuales (lengua de señas, subtítulos), y toda la información visual que se transmite, debe ser traducida a formatos auditivos, tales como la audio-descripción, audio-texto, comunicación aumentada y otros formatos alternativos de comunicación. Debe haber versiones en lenguaje sencillo, pictogramas, infografías, para personas con discapacidad intelectual.

Utilizar los barbijos transparentes para que las personas sordas que no se comunican con lengua de señas puedan hacer lectura labial.

La traducción en lengua de señas debe ser realizada por profesionales  que estén junto a las autoridades que están informando o que ocupen espacio similar y paralelo en la pantalla de televisores. Recuadros pequeños no son efectivos. Es importante considerar que la comunidad sorda es hetereogénea, y por ello, subtítulos y lengua de señas para informar en situaciones de emergencia deben usarse conjuntamente.

Poner a disposición de los servicios públicos y de las personas con discapacidad, tecnologías de la información y la comunicación (TICS)  que favorezcan la comunicación y la autonomía de la persona en situaciones de emergencia, tales como videochats para el uso de intérpretes en los servicios médicos, aplicaciones celulares para detectar contagios, para indicar ubicación, para llamar a emergencias, programas para describir entornos a personas ciegas, para leer etiquetas, entre otros

Los intérpretes de lengua de señas y asistentes personales, guías de personas ciegas, entre otros, que trabajan en situaciones de emergencia y salud deben recibir las mismas protecciones de salud, higiene y seguridad que el resto del personal de atención médica que trabajan con COVID-19

Considerar que existen  personas con discapacidad múltiple, que dependen del apoyo personal para poder acceder a la información,  personas sordo-ciegas y las personas sordas con otras situaciones discapacitantes.

En el primer caso, se necesita intérpretes táctiles, lo que requiere redoblar las medidas de higiene y cuidado para esa asistencia.

Las personas ciegas y de baja visión deben contar también con redes de apoyo para compras y otros trámites que requieren movilidad fuera de casa, a fin de prevenir riesgos de contagio.

Todos los planes de preparación y respuesta deben ser inclusivos y accesibles para las mujeres con discapacidad, con perspectiva de género, y debe considerarse la mayor exposición de ellas a la violencia de género debido al aislamiento domiciliario. Los Estados deben estar conscientes de este riesgo y generar políticas de fiscalización y apoyo.

Bajo ningún motivo debe autorizarse la institucionalización y el abandono por causa de discapacidad. Las personas con discapacidad no deben ser institucionalizadas como consecuencia de los procedimientos de cuarentena, ni en ningún caso, y mucho menos sin su consentimiento libre e informado.

Las y los asistentes personales, trabajadores de apoyo o intérpretes que continúen sus servicios durante las cuarentenas deben someterse a pruebas proactivas para COVID 19 para minimizar el riesgo de propagar el virus a personas con discapacidades.

Los servicios remotos de trabajo o educación deben ser igualmente accesibles para empleados / estudiantes con discapacidades.

La falta de oportunidades, la invisibilización  ,el incumplimiento de la normativa vigente, la falta de acceso al trabajo, a la educación, a la salud, a los espacios públicos, al transporte, a la vida independiente, claramente son formas activas de discriminación, impidiendo el desempeño autónomo de las personas, vulnerando  a los individuos con derechos a tener derechos.

Derechos que han sido expropiados a lo largo de la historia deshumanizando a un sector que no hace más que ir por la vida pidiendo permiso en busca de sus derechos arrebatados.

El colectivo de personas en situación de discapacidad es un colectivo que resiste, que soporta,  que ha  resistido a lo largo de la historia, esperando SIEMPRE, que la sociedad  sea SENSIBILIZADA.

Claro ejemplo de una construcción social que como sociedad naturalizó y se permitió  desconsiderar al otro , poniéndolo en situación de desventaja ,bajo prejuicios y estigmas.

Una sociedad construida sin perspectivas de discapacidad que no garantiza la plena participación es una sociedad que quedó a mitad de camino, inconclusa, truncada.

El estado tiene el compromiso de concientizar y fortalecer a toda una comunidad, mientras da las garantías para que ningún derecho sea quebrantado.

Este cambio necesario y esperado depende de cada uno de nosotros, de la mirada hacia el otro, de mi actitud hacia el otro, cada uno desde su lugar, desde su espacio.

Con mirada humanizante donde todos puedan ser y estar, elegir y decidir, ese el camino a seguir para la transformación de una sociedad con valores ,esa es nuestra deuda pendiente.

Fuente : Guía Práctica de Respuestas Inclusivas con enfoque de Derecho ante el Covid 19

Organización de los Estados Americanos Secretaría de Acceso a Derechos y Equidad Departamento de Inclusión Social Abril 2020.

www.oas.org/es/sadye/publicaciones/guia-SPA.

Prof. Sandra Ferrero

Docente de Apoyo a la Inclusión

SADOP Delegación Río Cuarto

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Cada  9 de Agosto se celebra el “Día del Docente de Apoyo a la Inclusión” lo que antes se denominaba Docente Especial.

Con el paso del tiempo, cada maestro,  desde su perspectiva, se ha transformado en un verdadero creador de espacios inclusivos basados en la valoración de la diversidad. Sería oportuno reflexionar y pensar entonces, si  todos los Docentes deberían llamarse de Apoyo a  la Inclusión.

Históricamente  se relacionó a esta modalidad con la educación a estudiantes con discapacidad sin vivenciar que cada  escuela se torna especial cada vez que abre sus puertas, sin condiciones, alojando a un colectivo diverso, donde se crean espacios democráticos y de  complicidad con sus estudiantes interpelados por la inclusión.

Sería prudente preguntarnos entonces  ¿Porque relacionamos al docente de apoyo a la Inclusión a los estudiantes con discapacidad?

La resolución 1825 recientemente publicada hace apenas algunos meses hace referencia en el anexo 1.

 «Lineamientos Generales de los diferentes modos de transitar la Escolaridad Obligatoria»

Inciso 14:

“El docente de apoyo a la inclusión será un maestro de grado de enseñanza especial -código 13.455- dependiente de una escuela de modalidad especial de gestión estatal o privada”.

Algunos autores describen a las DAI, como aquellas que acompañan a la trayectoria escolar de los estudiantes, cabe la pregunta entonces ¿Algún docente no lo hace?

Deberíamos celebrar  este día, como el “Día Universal del Docentes de Apoyo a la Inclusión”, sin diferenciar, convocando a cada uno de nuestros maestros, como impulsores de generar y transmitir con espíritu inclusivo.

Así como la Educación Especial se construyó en un determinado momento, con saberes que provenían de diferentes disciplinas como la neurología, patología del aprendizaje, la psicopatología, la rehabilitación y el diagnóstico, de la misma manera surge el DOCENTE ESPECIAL.

De esta manera, los incito a pensar si ¿Será solo el maestro que ha transitado la escuela de modalidad especial, el que pueda nombrarse Docente de Apoyo a la Inclusión?  ó ¿Será todo aquel maestro con perspectivas inclusivas, pensando en un diseño universal ,para que cada  estudiante  pueda estar presente en ese espacio tan único como lo es la escuela ,su escuela, a la espera de ser interpelado por nuevos desafíos, transformadores de ciudadanos libres?

 Cada ESCUELA será ESPECIAL, en un marco de EDUCACION INCLUSIVA construida por docentes que apoyen este modelo.

Por : Prof. Sandra Ferrero
Docente de Apoyo a la Inclusión
SADOP Delegación Río Cuarto

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“Durante mucho tiempo se concibió la libertad como una condición universal de la humanidad. La libertad individual no puede y no debe darse por supuesta ya que aparece junto con un tipo particular de sociedad”.

Zygmunt Bauman

Cuando nos preguntamos qué sociedad queremos, ¿Cuál sería nuestra respuesta ante tantas deudas naturalizadas y referidas a los derechos que se perpetúan en el tiempo con las personas con discapacidad?

 Si nos enfocamos en este colectivo invisibilizado y excluido, existe un endeudamiento histórico que parece no acabar nunca haciendo referencia a sus derechos adquiridos, a la salud, a la educación inclusiva, a la vivienda, al trabajo, a la accesibilidad, a la participación en espacios políticos y sindicales, a la elección de la construcción familiar, el derecho a ser padres; derechos y más derechos… Todos plasmados en legislaciones internacionales y nacionales y lo más grave, acostumbrados a ciertas actitudes deshumanizantes que violan esas competencias.

Sería interesante preguntarse entonces ¿cuáles serían  los motivos de esas deudas? o ¿cuáles serían los fundamentos para que las personas con discapacidad no accedan a sus derechos como las leyes lo indican? 

Si considerar a la libertad como el derecho a la vida; no poder elegir, es un hecho injusto y discriminatorio. Tomar nuestras propias decisiones o elecciones refleja la libertad del ser humano. Entonces estamos en un grave problema a la hora de definir el significado de la palabra LIBERTAD.

Cuando nos referimos a los docentes, es natural afirmar que son considerados como “personas capaces de”. Lo que lleva a deducir que las personas con discapacidad que realizan la formación docente, a la hora de ser evaluados o valorados según las condiciones o la mirada de quien decida su continuidad laboral, son percibidas como menos capaces, atravesados por el modelo médico o con un cuerpo no esperado, alejados de la realidad con una perspectiva de modelo social y de derechos humanos.

Clara muestra del capacitismo interpelando nuestra sociedad al no ver docentes con discapacidad en las aulas.

Es un gran desafío político seguir construyendo nuestra sociedad con perspectiva de inclusión, desnaturalizando la idea de que las personas con discapacidad “no son capaces de”.

Despegarnos del poder de las creencias que producen realidades inhumanas y avasalladoras de legítimos derechos.

El acceso al empleo formal para las personas con discapacidad en nuestro país todavía es derecho vulnerado. Aún falta un largo camino por recorrer para que puedan contar con un trabajo digno con el que puedan solventar sus vidas.

Según la Ley, el Estado debe garantizar un cupo del 4% en el ámbito público, pero aun así según datos de la REDI Red de los derechos de las personas con discapacidad, solo alcanza el 1%.

En nuestro país, el 10,2% de la población tiene algún tipo de discapacidad. A pesar de que muchas de ellas tienen la edad y la formación escolar o universitaria necesaria para ingresar al mundo laboral, encuentran barreras en la falta de oportunidades de trabajo para ellos.

 “En general no se nos considera como sujetos que podemos trabajar. En el Estado no se cumple el cupo legal, y eso trasciende a todos los gobiernos. Ahora, con la cuarentena, vimos que hay un problema grande con las personas que tienen emprendimientos productivos, no pueden trabajar y no consiguen apoyo, y esta situación abre la posibilidad de pensar la alternativa del teletrabajo”, dijo Andrea Grassia, referente de la REDI.

 “El teletrabajo es una alternativa viable para quienes lo requieran o para ocasiones complejas como un día de tormenta, donde las personas con discapacidad motriz puedan tener dificultades”, marcó Grassia.

Las personas con discapacidad tienen derecho a recibir pensiones por parte del Estado, que algunos las han señalado como insuficientes, pero representan un sostén para quienes aún no consiguen empleo, sobre todo en el contexto de crisis económica que desató la pandemia. “Acá también tenemos que reforzar la idea de que es importante visibilizarnos como personas que ocupamos puestos de trabajo, no pensar que solo vamos a poder cobrar una pensión. Tener un empleo es fundamental para dejar de pensarnos como objeto de caridad y compasión”, subrayó la joven.

Pues bien, ahora tenemos la posibilidad del trabajo virtual, será cuestión de que pasado un tiempo pertinente realicemos el seguimiento con estadísticas certeras para dar a conocer si la situación laboral de las personas con discapacidad tuvo modificaciones en cuanto a su valoración como sujetos de derechos, si son mirados con una perspectiva incluyente en una sociedad donde las deudas para las personas más vulneradas sean puestas en agenda de las políticas públicas, donde el pilar fundamental sean las oportunidades.

Las personas con discapacidad se encuentran mencionadas en la Agenda 2030, al ser identificadas como  grupos de vulnerabilidad cuyos derechos deben ser garantizados.

Que la historia declare  a nuestra Argentina como a una sociedad justa en oportunidades, dónde ningún acto de discriminación sea naturalizado, donde a la hora de estimar , estén en primer lugar los derechos humanos, resignificando el valor de la humanización, reemplazando la palabra deuda por cumplimiento de nuestros derechos.

Que nuestras leyes sean coherentes con nuestras acciones, interpelados por la grandeza de cada ciudadano inmerso en una sociedad solidaria, libre  e  incluyente.

Por: Prof. Sandra Ferrero
Docente de apoyo a la Inclusión
SADOP Delegación Río Cuarto

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Para construir una sociedad Inclusiva debemos considerar los derechos humanos como pilar para desarrollar actitudes éticas y políticas que CONSIDEREN  a todos por igual.

Como consecuencia del COVID19 desde  Naciones Unidas observan con preocupación la vulneración  de los derechos de las personas con discapacidad.

“Ni desde la Agenda 2030 ni desde la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad se han cumplido con los derechos en cuanto a la accesibilidad y a lo laboral”. Así lo expresó  María Soledad Cisterna Reyes, desde el Secretario General de Naciones Unidas sobre Discapacidad y Accesibilidad 2017 y Presidenta del Comité de los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas 2013-2016.

Los recursos económicos de un  Estado deben redistribuirse con prioridad hacia las personas con discapacidad.

Queda claro en todos los Instrumento legales a los que Argentina adhirió que cada Estado debe garantizar los derechos de las personas con discapacidad, entre ellos, y lo que urge en este momento , derecho a la salud  ,a la justicia y al  ingreso económico.

En cuanto al sistema de salud, se evidencia falta de accesibilidad ante los protocolos de actuación al tratarse de personas con discapacidad.

Se observa  total desconocimiento a la hora de atender, recibir y actuar, no solo de manera presencial sino también virtual, en caso de personas sordas, ciegas o con parálisis cerebral  por nombrar alguna de las discapacidades, quienes necesitan  de los  ajustes razonables, que no son considerados como restringibles a la autonomía de las mismas, como lo indica la Convención de derecho de las personas con discapacidad, como lo pueden ser los acompañantes, intérpretes de lengua de señas o algún elemento como celulares .

Desde Naciones Unidas consideran que por discapacidad no se puede negar la atención a la  salud a las personas con discapacidad desde la ética y desde la normativa, en caso contrario sería tomado como un acto de violación de derechos humanos.

Las personas que viven solas teniendo alguna discapacidad no pueden discontinuar e interrumpir su rehabilitación o cuidados personales. Debe tenerse en cuenta esta situación de excepcionalidad para la estabilidad emocional y física de las personas en esta situación ,no violando la cuarentena sino considerar la excepción bajo protocolo para su estabilidad y calidad de vida.

Por lo tanto se observan personas en situación de vulneración permanente.

Desde la RREDI , Red Regional por la educación Inclusiva también observan con preocupación en muchos países de América Latina el incumplimiento del ODS4 (objetivo de desarrollo sostenible que habla de la educación Inclusiva, equitativa y de calidad), de la Agenda 2030 que fue adoptada por los Estados que forman parte de las Naciones Unidas en el año 2015.

Esta agenda tiene 17 objetivos y 169 metas que se propusieron los Estados.

El objetivo principal de la Agenda 2030 es no dejar a nadie en situación de exclusión.

Las personas con discapacidad estarían dentro del grupo de las personas en situación de vulnerabilidad cuyos derechos son prioritarios y deben ser garantizados.

Los Estados se comprometieron a cumplir con estos objetivos a través de políticas públicas y condición indispensable contar con la disponibilidad de la información estadística para el diseño, implementación y evaluación de estos objetivos, en concordancia del artículo 31 de La Convención  que habla de la recopilación de datos y estadísticas.

El Comité encargado de monitorear la aplicación y monitorear el tratado sostuvo que la educación Inclusiva es un proceso continuo y debe estar sujeta a evaluaciones periódicas pero con datos confiables, quienes estarían siendo barreras a la hora de mostrarse.

Recalcan la importancia de contar con información estadística adecuada para poder avanzar y dar seguimiento de los objetivos a través de estadísticas Internacionales como  UNESCO  y  CEPAL.

Argentina como uno de los países latinoamericanos dentro de la AGENDA 2030 y estos son los resultados:

Argentina

           “El Estado argentino reporta en su plataforma de seguimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible[1] que no produce el indicador global 4.5.1 (índice de paridad) desagregado por ninguna variable. Sin embargo, desde el año 2015, incorporó los siguientes indicadores nacionales dentro de la meta 4.5: (i) 4.5.1. Porcentaje de alumnos y alumnas con algún tipo de discapacidad integrados en la Educación Común – Nivel Primario; y (ii) 4.5.2. Porcentaje de alumnos y alumnas con algún tipo de discapacidad integrados en la Educación Común – Nivel secundario. En cuanto al indicador global 4.a.1, solo se produce lo relativo al porcentaje de unidades de servicio que disponen de electricidad y conectividad a internet, así como las que disponen de internet y computadoras con propósitos pedagógicos, pero no la proporción de escuelas con infraestructura y materiales adaptados a estudiantes con discapacidad.

En el anexo estadístico de su informe nacional voluntario presentado en 2017, el Estado expone los indicadores mencionados e indica que su seguimiento corresponde al Ministerio de Educación de la Nación[2]. Asimismo en el anexo estadístico del informe país, elaborado para ser presentado en el Foro Político de Alto Nivel en 2018, Argentina presenta los datos sobre dichos indicadores nacionales (4.5.1 y 4.5.2) para el año 2014[3].”

[1] CEPAL, Presentación del Segundo informe anual sobre el progreso y los desafíos regionales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe, 2018, p. 17.

[1] Disponible en: http://www.odsargentina.gob.ar/

Digo entonces, siempre  son las personas con discapacidad las que antes cualquier situación, ahora el COVID 19 quedan excluidos.

Por lo tanto como dice Zardel Jacobo en unas de sus ponencias, «la vida humana sin condiciones no es considerada vida humana”

Será que como sociedad debemos replantearnos, quienes deben estar  dentro de cada espacio para lograr verdaderamente una sociedad Inclusiva.

Sin dudas la discapacidad no debe ser condición para no formar parte de ellos.

Desde los espacios educativos, políticos, y  de salud  claramente se observa la desigualdad en cuanto a lo informativo y participativo para las personas con discapacidad.

Los derechos de las personas con discapacidad están plasmados en todos los tratados internacionales y nacionales , por lo tanto son EXIGIBLES a la hora de visibilizarse el incumplimiento de los mismos.

Por lo tanto no hay excusas para transformar esta nueva sociedad donde todos seamos parte, de no ser así quedará en evidencia que la exclusión de algunos será una de las barreras más difíciles de derrotar: LA BARRERA ACTITUDINAL.

La invitación a pensar en cómo considero al otro y como actúo en consecuencia a la hora de participar todos en un mismo espacio.

Las leyes están reflejadas al igual que las propuestas.

Entonces de qué o de quiénes depende la plena INCLUSIÓN

Por Prof. Sandra Ferrero

Docente de Apoyo a la Inclusión

SADOP Delegación Río Cuarto

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La importancia del lenguaje.

“Cuando el mundo se encuentra en constante cambio, la educación debería ser lo bastante rápida para agregarse a este. Estamos ante la educación líquida” Zigmund Bauman.

La diversidad de la humanidad en este siglo requiere  respuestas pedagógicas que logren en cada sujeto potenciar al máximo sus posibilidades.

Dentro de las propuestas de enseñanza como oferta educativa en la trayectoria escolar se determina el nivel inicial, primario, secundario y superior y dentro del mismo sistema educativo, modalidades: la EDUCACIÓN ESPECIAL una de ellas, que se construyó en un determinado momento con saberes que provenían de diferentes disciplinas como la neurología, patología del aprendizaje, la psicopatología, la rehabilitación y el diagnóstico.

 De esta manera se construyó un  sujeto de aprendizaje, perteneciente a la educación especial, un sujeto etiquetado y diagnosticado.

A partir de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad se reconstruye ese individuo  de aprendizaje, socialmente diferente con derecho a la educación inclusiva.

Bauman definió a la educación “como el espacio para formar ciudadanos que recuperen el espacio público de diálogo y sus derechos democráticos, frente a la concepción de educación como producto más que como proceso”

El gran desafío hoy es transformar las relaciones entre profesores y estudiantes, por lo tanto ya es momento de dejar de relacionar escuela especial con estudiantes con discapacidad y escuela común con estudiantes sin discapacidad.

No existirían  barreras en el trayecto pedagógico si hay docentes interpelados por la diversidad, por lo tanto todos deben formar parte de la misma comunidad de aprendizaje.

Debería estar inmerso entonces en esta definición de educación, el adjetivo especial, toda  educación es especial, entendido como lo que se diferencia de lo común, de lo ordinario, único, y  lo que cada  escuela debería ser, especial, sin asociar a la discapacidad a esta modalidad o a este adjetivo.

 La educación debe ser Inclusiva  y no especial, por lo tanto exigida como derecho como queda plasmada en la ley Nacional de Educación y en la Convención internacional de personas con discapacidad.

La segmentación del sistema educativo en modalidades no hace más que visibilizar la mirada de la educación en estamentos.

Modalidades del sistema educativo/educación especial

Hoy de manera virtual creamos el espacio para el seguimiento del proyecto pedagógico, ya no tenemos espacios de nivel y espacios de modalidad, todos interpelados por este contexto virtual funcionan en un mismo plan pedagógico.

Y si hablamos de libertades haciendo referencia a grandes filósofos

Platón dice:

“La libertad, en esta concepción, consiste en una

Capacidad de ser uno mismo.

La concepción de la libertad estaba estrechamente ligada a la idea de la autonomía, es decir, la capacidad de decidir por sí mismo.

Descartes dice:

La libertad  es la máxima perfección del ser humano, consiste en la capacidad de elegir entre diversas opciones.

¿Tanto los estudiantes como los docentes con discapacidad tienen esta capacidad para elegir aun siendo la libertad un derecho cuando es el mismo sistema educativo el que marca diferencias segmentando el sistema educativo?

Claramente no, por eso es momento de replantearnos en este contexto ético y político popular, interpelado por la humanización y los derechos humanos, el valor del lenguaje en cada concepto utilizado reflejando nuestra construcción social de cada ser.

Cada ESCUELA será ESPECIAL  en un marco de EDUCACION INCLUSIVA

Material de consulta:

Mgtr. Silvia Bersanelli Coordinadora de la Comisión de Discapacidad del Instituto Patria, Mgtr .Silvia Dubrovski (UBA)

Por Prof. Sandra Ferrero
Docente de Apoyo a la Inclusión
SADOP Delegación Río Cuarto

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