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Otro capítulo de la gran estafa electoral

  • Publicación de la entrada:22 febrero, 2016
  • Tiempo de lectura:7 minutos de lectura

El 29 de septiembre de 2015, a un mes de la primera vuelta electoral, la radio y la televisión se saturaron con un enfático y sonriente Mauricio Macri que afirmaba: “En mi gobierno los trabajadores no van a pagar Impuesto a las Ganancias. ¡Ese es mi compromiso!”.

Lo mismo sucedió cuando el 17 de noviembre dijo “yo no voy a devaluar, es una mentira”. Ahora ya es oficial: una vez más, Macri Miente (MM), como mintió descaradamente en la campaña.

 

Macri no eliminó el Impuesto a las Ganancias como había prometido. En realidad, hizo lo contrario. Anunció que iba a modificar el mínimo no imponible que, según él y los medios de comunicación oficialistas, Cristina no había modificado nunca. Esta también es una mentira: desde 2006 a 2015 Cristina elevó ocho veces el mínimo no imponible y tres veces eximió al medio aguinaldo. Y, como se verá, el resultado de la modificación del mínimo no imponible de Macri es lamentable: más asalariados terminarán pagando el impuesto.

Según Macri, la modificación es muy generosa, ya que el mínimo no imponible pasó de 15.000 a 30.000 pesos. Esto es mentira. El mínimo no imponible efectivo no era de 15.000 pesos. Esto se debe a que en 2013, además de fijarse el mínimo en 15.000 pesos se fijó también a 2013 como año base para el cálculo: los asalariados que ganaban menos de 15.000 en ese año dejaron de pagar Impuesto a las Ganancias de ahí en adelante. Tomando los aumentos promedio de 2014 y 2015, el mínimo no imponible efectivo que dejó el gobierno de Cristina es hoy de 31.400 para los que trabajaban en 2013. De modo que al fijarlo en 30.000 pesos, Macri acaba de ¡bajar el mínimo no imponible!

Según el titular de la AFIP, 180 mil personas van a dejar de pagar el impuesto. Estos son los que empezaron a trabajar después de 2013, lo cual desmiente además que se haya dejado de crear empleo. Pero se olvidó de sumar a todos aquellos que van a empezar a pagar porque su sueldo es más de 30.000, una cantidad que estimamos en 380 mil trabajadores. Por eso, según nuestros cálculos, en total y en términos netos, casi 200.000 trabajadores adicionales van a incluirse en el impuesto. Si no hubiera mentido en su propaganda electoral, Macri debería haber dicho: “En mi gobierno más trabajadores van a pagar Impuesto a las Ganancias”. Para peor, todos estos cálculos no tienen en cuenta el resultado de la paritaria en curso. A fin de año, todavía más trabajadores van a superar los 30.000 de Macri. Pero, ¿será sólo un error de cálculo (como el 40 por ciento que se les ofreció y luego se les quitó a los docentes)?

Durante los últimos años, el debate sobre este impuesto fue muy intenso. Nuestra posición es que el Impuesto a las Ganancias o, mejor dicho, a los altos ingresos, tiene una cualidad: es progresivo, es decir, pagan más los que más ganan. En efecto, de los aproximadamente 11 millones de trabajadores en relación de dependencia, sólo lo paga el 10 por ciento con salarios más altos. Justamente por eso, es otra verdadera estafa sostener que un cambio en Ganancias puede darse “a cambio” de reducir el porcentaje de aumento en las paritarias. Una reducción del Impuesto a las Ganancias mejora los ingresos sólo del 10 por ciento que más gana. Para el 90 por ciento de los trabajadores no cambia absolutamente nada. El porcentaje de las paritarias no tiene nada que ver con el Impuesto a las Ganancias para la gran mayoría de los trabajadores.

En los 12 años de kirchnerismo, el Impuesto a las Ganancias formó parte de un esquema de crecimiento económico e inclusión social. Las mineras, las petroleras, los grandes exportadores de grano pagaban impuestos específicos –las retenciones–. En el caso de los alimentos, estas retenciones contribuían además a que los precios internos fueran más baratos. Los subsidios a la luz, el gas y el transporte reducían el costo de vida y constituían una parte importante de los ingresos indirectos. Y la inclusión avanzaba también a través de la AUH, la moratoria jubilatoria, el Ahora 12, el Progresar, el crédito barato para las pymes, y tantas otras medidas. En ese marco se cobraba Impuesto a las Ganancias al 10 por ciento de los trabajadores de mayores salarios.

¿Cómo se justifica ahora el Impuesto a las Ganancias? En sólo 70 días, Macri implementó una batería de medidas que saca recursos a los asalariados, a los jubilados, a las clases medias, y los entrega a los que ya lo tienen todo. Con la megadevaluación y la quita de retenciones y subsidios, los precios suben mientras también aumentan las tarifas, el ABL, las multas, las prepagas, los remedios, las cuotas de las escuelas privadas. Caen así los ingresos de los trabajadores y de las clases medias, contrayendo el consumo y la demanda, achicando el mercado interno. Esto afectará a su vez a la producción y al empleo.

Pero no todos pierden. La devaluación del 50 poor ciento les aportó a las 10 principales empresas agropecuarias más de 150.000 millones de pesos. A esto hay que sumar la baja de retenciones, que aportó un beneficio adicional para las cerealeras de cerca de 22.000 millones de pesos. A las mineras (10 firmas) se les transfirió por la baja de retenciones 3.300 millones de pesos, a lo que hay que agregar también el efecto de la devaluación sobre sus exportaciones. A Clarín además de Nextel se le entregó la publicidad del Fútbol para Todos, mientras los costos corren por cuenta del Estado. Y como si esto fuera poco, a los fondos buitre (ahora llamados cariñosamente “holdouts” o simplemente “acreedores”) se les prometieron 90.000 millones de pesos.

El modelo económico de ajuste, apertura y endeudamiento no es la respuesta de Macri a una “pesada herencia”. Es el mismo modelo que querían aplicar en 2003, en 2008, en 2010, es decir, en cualquier circunstancia. Y es el que efectivamente se aplicó en 1976 y en los 90. El resultado fue siempre el mismo: la crisis económica y exclusión social.

 

Fuente Página 12