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¿Quién cuida a los docentes?

Situación de la educación frente al Covid-19.

Por José Luis Aizza, Secretario de Relaciones Internacionales de Sadop

María Casalla, Prosecretaria de Relaciones Internacionales de Sadop

De acuerdo a relevamiento de carácter internacional al día 10 de abril de 2020, hay casi 1.600 millones de alumnos afectados por LAS MEDIDAS DE CIERRE DE LAS ESCUELAS EN EL MUNDO. En 188 países se ha decidido cerrar las escuelas a nivel nacional. Esto representa el 91,3% del total de estudiantes.
En América Latina y el Caribe al menos 15 países han presentado recursos educativos para promover la educación a distancia. En la mayoría, entre los cuales se encuentra la Argentina la opción es la de un portal educativo con material de lectura, material audiovisual, guías para el trabajo en casa. Solo un país (Uruguay) cuenta con una plataforma educativa, la plataforma CREA (Plan Ceibal).
La UNESCO (2020) monitorea día a día las soluciones en línea como portales y plataformas que los países ponen a disposición para sus alumnos. De los 96 países que pusieron a disposición recursos educativos, la mayor parte son de Europa del Este y Asia Central (20). A este conjunto de países, le siguen los de Asia y el Pacífico (18) y los de Europa Occidental y Norteamérica (17). En España, por ejemplo, el Ministerio de Educación y Formación Profesional en conjunto con la Radio y Televisión Española y un conjunto de empresas puso a disposición EduClan que propone contenidos audiovisuales en formato web, app y televisión destinados a niños de entre 3 y 10 años. Se ofrece material específico según tres grupos de edad: de 3 a 5 años; de 6 a 8 años; y de 9 a 10 años. Este país, además, cuenta con otras dos plataformas: INTEF y Procomún.
En relación a las herramientas informáticas para seguir impartiendo clases, existen tres niveles de soluciones: contenidos de radio/tv educativos, portales web educativos y plataformas educativas. La mayoría de los Ministerios de Educación, de cada país, plantea como necesidad alcanzar a todos sus estudiantes con plataformas educativas de manera que todos puedan tener un contacto cotidiano con sus docentes.
En Argentina el día domingo 15 de marzo se dispuso, entre otras decisiones, el cierre de escuelas (Presidencia de la República Argentina, 2020). Esto implicó que desde ese día 14,2 millones de estudiantes no tengan clases presenciales. En América Latina y el Caribe, son solo 2 sistemas educativos los que no tienen cierre nacional de escuelas: Guyana Francesa y Nicaragua (UNESCO, 2020).

Un ejemplo de plataformas se da en Francia. Los alumnos, desde el jardín hasta la secundaria, acceden a Ma classe à la maison, un sistema de aulas virtuales interactivo con clases sincrónicas. Por su cuenta, España, otro de los países más afectados por la COVID-19, apostó por la difusión de contenidos audiovisuales en formato web, app y televisión para los niños de entre 3 y 10 años. Para el resto de las edades, cuenta con dos plataformas a distancia.
Colombia y México adoptaron estrategias que combinan portales educativos y televisión. Los alumnos mexicanos reciben clases vía TV y en línea para todos los niveles en base al curriculum nacional, cuentan con acceso a libros digitales y se continúa desarrollando un programa de tele-secundaria enfocado en las zonas rurales. Países como Brasil, Chile, Ecuador, Perú, Paraguay, entre otros, apostaron a los repositorios de contenidos digitales.
La excepción en Latinoamérica es Uruguay. Es el único sistema educativo que trabaja con una plataforma nacional. Se trata de CREA, que pertenece al Plan Ceibal; una iniciativa de inclusión tecnológica que se sostiene desde 2007. Los alumnos uruguayos, además de disponer del material, cuentan con aulas virtuales en las que interactúan con sus maestros


Desde la FLATEC creemos en la educación como un derecho humano esencial que debe ser garantizado por los Estados. Un bien social que no puede ser objeto de mercado y que tiene que favorecer la igualdad y ayudar a reducir las terribles desigualdades de nuestros pueblos. El trabajo docente es un proceso complejo y multidimensional que abarca elementos objetivos y subjetivos que hacen a su existencia. No es posible pensar en un trabajo docente DIGNO sin la protección de sus trabajadores/as: nosotros los docentes que hoy estamos poniendo cuerpo y alma para que nuestros niños, infancias y adolescencias puedan seguir educándose. La salud, no es simplemente la ausencia de alguna enfermedad sino un síntoma de dolencias más profundas que están en estrecha relación con las condiciones materiales, intelectuales y psíquicas con las que realizamos nuestros trabajos.
Educar es un acto pedagógico insustituible que se juega en la presencia relacional del “cara” a “cara”. Educar no es solo transferir conocimientos a través de una plataforma digital sofisticada sino generar diálogo, encuentro y apostar a una educación liberadora que construye desde la diversidad y la diferencia. Las estrategias educativas de una educación a distancia pueden ayudarnos en las urgencias del presente, pero no debemos nunca de perder de vista esta carácter presencial, amoroso y de cuidado que implica estar en el aula con nuestros queridos/as alumnos. Tampoco es posible idealizar esta estrategia educativa que lo que hace, muchas veces, es poner en evidencia las profundas desigualdades sociales, económicas y culturales de nuestra querida América Latina y el Caribe, que sigue siendo hoy la región más desigual del planeta. No es posible educar dignamente haciendo caso omiso de estas desigualdades, que , en todo caso lo que hacen es generar una situación de mayor incertidumbre frente a toda una comunidad educativa que está desconcertada, y hasta angustiada por no poder cumplir muchas veces con las exigencias que se les impone.
En la Argentina, el departamento de Condiciones y Medio Ambiente del Trabajo (CYMAT) del SADOP ha puesto en marcha una encuesta nacional que se llama “CONTANOS PARA CUIDARTE”. La misma por fin acompañar a todos sus afiliados en este duro momento. Un relevamiento inicial determina que las CyMAT docentes en Argentina se han visto fuertemente modificadas: la jornada de trabajo habitual se encuentra alterada, se está trabajando con el acento puesto en las tareas más allá de las horas que insuman, que de hecho se han flexibilizado, las viviendas familiares son ahora los espacios físicos donde se trabaja y se vive al mismo tiempo, el espacio público no virtual ha quedado desierto, la sobreexposición a las redes y la intensificación de las tareas de cuidado son moneda corriente, máxime en un colectivo donde más del 80% son mujeres. A esto debemos agregar los contenidos, el uso de las TICS y los efectos del aislamiento obligatorio que se comparten con el resto de los ciudadanos.
Desde FLATEC ponemos a disposición esta herramienta para que todos nuestros organizaciones puedan obtener un relevamiento de cómo están nuestros docentes y así poder generar estrategias político gremiales de protección: http://sadop.net/2020/04/02/encuesta-nacional-docente/


Lamentablemente el mercado laboral general y el docente en particular están sujetos a los efectos de esta pandemia. Según datos de la OIT el 81% de la fuerza laboral está paralizada. Sabemos de los nefastos efectos que están sufriendo los trabajadores informales y precarizados, que son mayoría en América Latina y el Caribe. Sin una política de estado que proteja a estos trabajadores/as y un sindicalismo que busque mitigar los terribles efectos, no será posible salir adelante.
Estamos ante un tiempo histórico inédito e incierto. La incertidumbre es global y nos compromete a todos/as sin distinciones. No hay dudas que esta pandemia modificará el sistema internacional, ya duramente golpeado, agravará la crisis de la economía financiera global, redefiniendo a sus actores y exigiendo respuestas políticas, económicas y sociales. Somos nosotros los trabajadores/as los que generamos la ganancia, quienes estamos sufriendo más duramente las consecuencias sociales de esta crisis. Especialmente los de la economía informal, quienes al verse impedidos de poder trabajar, están quedando en la más absoluta desprotección.
Sin dudas, lo que está que esta crisis pone en juego es la tensión histórica entre dos modelos: el modelo de estado Neoliberal, que promueve un estado mínimo, privatizando y recortando las servicios esenciales como la salud y la educación y un estado protector de sus ciudadanos, que a partir de políticas solidarias y soberanas, de cuidado con sentido inclusivo, igualitario y que favorece a los más desprotegidos, que hace de la salud una política de Estado. Y son precisamente esos países, lo que tienen una política de cuidado presente, los que están enfrentando de manera más eficaz esta crisis sanitaria.
La solidaridad de nuestros pueblos, su gente de a pie, es también una dimensión central de este tiempo. Son los gestos solidarios y de cuidado, lo que no privilegian el lucro, la mercantilización de la vida y la salud, los que marcan la diferencia de cómo vamos a salir de esta crisis; esos gestos que apelan al nivel de conciencia social de sus ciudadanos.
Estos días, todas nuestras organizaciones han estado preocupadas por cuidar a sus afiliados, en seguir acompañando de manera solidaria y respetuosa las medidas adoptadas por cada gobierno de cada país. Todas sin excepción manifiestan la preocupación de no estar lo suficientemente preparados para hacer frente a una educación que hoy se planeta a distancia, por no contar con la herramientas tecnológicas, pedagógicas y las políticas educativas que necesitarían para llevar adelante esta tarea que se nos exige. Pero, pese a esa falta, siguen educando y poniendo su servicio día a día para estar cerca de sus alumnos y no privarlos de su experiencia educativa.
Acompañamos cada una de sus luchas por un trabajo docente digno que busca cuidar no solo nuestros derechos sino los derechos de nuestros alumnos a una educación de calidad, liberadora y con contenidos por la igualdad y la diversidad. Celebramos la labor especialmente de nuestras mujeres docentes, que además de seguir educando, siguen con las tareas de cuidado que históricamente realizan. Pedimos su especial valoración y acompañamiento para ellas. Son el 80% de la fuerza laboral docente de Nuestra América.
Y hacemos nuestras las palabras del Papa Francisco: NADIE SE SALVA SOLO. En unidad y solidaridad nos acompañamos para cuidarnos y cuidar nuestro trabajo y nuestra educación.

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