Los centros de estudiantes en los colegios privados

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Por Daniel E. Di Bártolo
Secretario de Educación SADOP 

La Ley de Educación Nacional (LEN) es clarísima en relación al derecho de los alumnos a integrar – y por lo tanto constituir – CENTROS DE ESTUDIANTES para participar en el funcionamiento de las instituciones educativas públicas, tanto las de gestión estatal como las de gestión privada.

Resulta lamentable y repudiable que haya establecimientos privados que se nieguen u obstaculicen, con cualquier motivo, a que los alumnos organicen un CENTRO DE ESTUDIANTES y, además, es ilegal y atenta contra un derecho de los alumnos que consta explícitamente en la LEN. Por otra parte es anti-pedagógico y anti-democrático.

La misma LEN al definir a la educación como derecho social y calificarla como integral, expresa el sentido propedéutico de las acciones que se llevan a cabo en la institución educativa.

Si la escuela es el lugar de aprendizaje de saberes, formación de actitudes y valores y promoción de la ciudadanía, las formas de asociacionismo que en ella crezcan, no son meras organizaciones aleatorias a su propio fin sino constituyen ejes centrales en la formación de los niños y los jóvenes.

Los trabajadores de la educación privada nucleados en el SADOP sostenemos la participación y la democracia como arquitectura de nuestra vida sindical y, en tanto educadores, promovemos que en los colegios privados – como lo prescribe la LEN – se creen, organicen y desarrollen CENTROS DE ESTUDIANTES.

La participación en las sociedades democráticas es una actitud constante y, por lo tanto, creemos que es fundamental que los maestros y profesores fomentemos desde la niñez diversas instancias participativas que, en la medida que esos niños crecen y maduren, se transformen en laboratorios de la vida social y política de la Argentina.

En este sentido, amplio y creativo, sostenemos que los CENTROS DE ESTUDIANTES son espacios privilegiados para crecer en la propia conciencia y en la conciencia colectiva de derechos y deberes como así también constituyen ámbitos especiales para la construcción del compromiso social.

Los golpes cívico – militares – en particular la dictadura iniciada el 24 de marzo de 1976 – y el pensamiento neoliberal que ataco con fuerza los núcleos básicos de nuestra cultura aunque no pudo derrotarla, consagraron las etiquetas del “no te metás”, “la política es sucia” y “el éxito material por encima de todo”.

En esta última década donde los argentinos hemos recuperado el significado profundo de la identidad nacional y la política como herramienta de transformación de la realidad, creemos que es fundamental fijar posición acerca de la cuestión de los CENTROS DE ESTUDIANTES en los colegios privados.

Conocemos experiencias positivas pero no admitimos otras donde se cercenan derechos y se va en contra de la misma misión de la escuela: formar para vida. Justamente, la vida es organización, participación y lucha.

Asimismo, en estos tiempos, donde la juventud argentina ha vuelto a irrumpir en el escenario social con posiciones propias, voluntad participativa y militancia política, resulta contrario a la misma naturaleza de la escuela que se quiera ocultar lo que la misma realidad propone e interpela.

En este sentido, el SADOP ha resuelto crear una comisión de monitoreo sobre el desarrollo de los CENTROS DE ESTUDIANTES en los colegios privados para asesorar a los trabajadores en la promoción de estos ámbitos participativos, intercambiar experiencias y recibir denuncias de aquellos que se nieguen u obstaculicen.

Los colegios privados deberían incluir el fomento a los CENTROS DE ESTUDIANTES como parte de su proyecto educativo institucional (PEI) y, del mismo modo, su historia, desarrollo y formas de organización y acción, en los diseños curriculares de cada institución.

Del mismo modo que exigimos a nuestros empleadores diálogo y participación para negociar en forma colectiva nuestras condiciones y medio ambiente de trabajo, sostenemos y promovemos en forma coherente que existan y crezcan los CENTROS DE ESTUDIANTES en los colegios privados.

Así,  crecemos como argentinos.