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CyMAT, fila2

El Acta Acuerdo, firmada en la Paritaria Nacional el jueves 4 de junio por los Sindicatos docentes nacionales, el Ministerio de Educación, la cartera laboral y las cámaras patronales de la educación privada, genera nuevos derechos y establece el primer paso para trasformar las Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo de cada educador.


“No es un acuerdo más. Es el primero que regula las CYMAT en la Paritaria Nacional, y es producto del regreso de SADOP a este valioso ámbito de negociación colectiva, luego de ser excluidos injustamente durante los cuatro años del Gobierno anterior”, sostuvo Jorge Kalinger, Secretario General de SADOP.


El acuerdo no solo define como “no presencial o virtual” a esta nueva forma de trabajo docente en tiempo de excepción si no que además regula las condiciones básicas para dar clases y cómo debe estar organizado en medio del distanciamiento social, preventivo y obligatorio producto de la pandemia del COVID-19.


“En medio de la peor pandemia en un siglo no sólo logramos no perder ni un solo derecho si no que avanzamos creando nuevos”, sintetizó Kalinger. El Sindicato fue un actor clave en la firma del acuerdo ya que a partir de los resultados de la encuesta “Contanos para cuidarte”, en la que se consultó a ocho mil docentes de todo el país, se hicieron una serie de propuestas a Nicolas Trotta, Ministerio de Educación nacional.


Una de las claves del convenio es el reconocimiento de los riesgos psicosociales presentes y la demostración de la sobrecarga laboral. Estos puntos quedaron cuantificados en la encuesta que hizo SADOP en la que el 88 por ciento de las y los docentes privados manifestó haber pasado por angustia y ansiedad durante la cuarentena y el 47 por ciento aseguró trabajar más horas que las habituales durante la pandemia. Además, el acta busca proteger integralmente la salud de las/os trabajadoras/os a través de la negociación colectiva, que constituye un espacio de diálogo social.


Otro de los ítems más relevantes es empezar a pensar la vuelta a clases garantizando la salud de las/os chicas/os y docentes. Estos puntos se empezarán a debatir en julio, en la próxima reunión.


De esta manera, el acta marca un precedente histórico y un camino a seguir por el resto de las organizaciones sindicales del país de cara al futuro.

Jorge Kalinger
Secretario General
SADOP-CDN

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Coronavirus, fila3
La pandemia evidenció diferencias socioeconómicas en Latinoamérica y el Caribe, lo que repercute en la actividad docente, y en el proceso de aprendizaje de los y las alumnas.

América Latina y el Caribe son las regiones más desiguales del planeta, con crisis en los sistemas de salud y educación, que profundizan las diferencias sociales. La Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Educación y la Cultura (FLATEC), de la que SADOP forma parte, cuenta con más de 500 mil profesionales a lo largo de la región, y alerta sobre los problemas estructurales que evidenció la pandemia. 

En este nuevo contexto la escuela y los docentes desempeñan un papel especial, que ha generado una serie de exigencias que deben ser reguladas a partir de una protección integral de los y las trabajadoras del sector. El Estado de cada país debe establecer, junto con las organizaciones sindicales que agrupan a los/as docentes, protocolos que normen el trabajo a distancia. 

Sin embargo, “el trabajo no presencial o virtual no puede, de ninguna manera, reemplazar la relación pedagógica y de cuidado que se juega en el cara a cara, ya que con los/as alumnas/os se genera un vínculo único, personal e intransferible”, sostuvo Jorge Kalinger, Secretario General de SADOP y Secretario General Adjunto para Suramérica de Flatec.

 En una profesión en la que, en América Latina, el 85% de quienes la ejercen son mujeres, merece un apartado especial, debido a que por lo general las mujeres trabajadoras se encuentran afectadas por la doble presencia (tareas domésticas, cuidado de los hijos y adultos mayores) que históricamente recaen sobre ellas. Esta sobrexigencia en tiempo de pandemia se encuentra potenciada, provocando un malestar que afecta la salud mental y física. 

Los hogares se han transformado en espacios de trabajo. Las fronteras entre lo público y lo privado han sido alteradas de manera sustancial. El discurso del esfuerzo personal, la superación, el trabajo por metas y la vocación de sacrificio con la que tradicionalmente se ha estereotipado a la tarea docente, es falso y encubre la desigualdad. 

Para limitar las desigualdades y potenciar el trabajo de las y los educadores, FLATEC ha realizado una serie de recomendaciones respecto a las Cymat:

– Establecer un límite a la extensión de la jornada de trabajo. La misma no puede ser superior a la que tenía con anterioridad a la pandemia. 

– Acordar un marco de inicio y fin de la jornada laboral adaptado a las cualidades y necesidades del trabajador o trabajadora. 

– Adaptación de los contenidos pedagógicos prioritarios en este contexto. Generar mecanismos de evaluación alternativos que no sean punitivos para los alumnos ni para los maestros. 

– Respecto a las herramientas y materiales de trabajo la mayoría de las normativas laborales exigen que el empleador debe proveer los elementos necesarios para el desempeño de la actividad. En este contexto de excepcionalidad, son las y los docentes quienes ponen los bienes materiales de su propiedad (computadora, celular, etc.). Deba establecerse como principio general que no puede exigirse a los trabajadores más allá de la disponibilidad de recursos materiales que tenga, ni mucho menos establecer acciones punitivas contra los/las trabajadoros/as. 

– Solicitud de un plus económico compensatorio extraordinario por los gastos de luz, teléfono, datos móviles, internet, etc. que el trabajador o trabajadora tienen debido al trabajo desde la casa. 

– Percepción íntegra del salario y licencias vigentes. Prohibición de despidos, suspensiones y/o rebajas salariales. Por otro lado, FLATEC propone acciones para una vuelta a clases segura cuando se habilite el regreso a las aulas:

– Como criterio general de vuelta a clase se debe primar el de la protección de la salud y la vida de los/as trabajadores/as de la educación y toda la comunidad educativa. 

– Garantizar infraestructura edilicia escolar segura con acceso a todas las medidas de salubridad necesaria: jabón, agua, ventilación, etc. 

– Cualquier cambio del calendario se debe tomar en cuenta, teniendo el consenso de las organizaciones sindicales que agrupan a los y las docentes. 

– Considerar en el retorno a clases la seguridad sanitaria de los/as docentes y empleados/as de servicio con enfermedades de riesgo (cardíacas, diabetes, cáncer, inmunocomprometidos, hipertensión, asma etc.) en horario y tratamiento especial. 

– Entrega, por parte de los estados y/o empleadores de educación, de insumos sanitarios, acceso a pruebas, protocolos de distanciamiento en las aulas, tapabocas y otras medidas con instrumentos protectores. 

– Refuerzo de políticas de alimentación en comedores, entrega de bolsones de comida, viandas frente al contexto de emergencia sanitaria y el aumento de desnutrición y pobreza. – Capacitación docente en el manejo de las TIC´s y APP´s adecuadas para el trabajo escolar. 

– Contratación de Orientadores/as, Consejeros/as de Estudiantes, Psicólogos/as, Enfermeras/os y personal médico en los centros educativos y personal docente adicional para asegurar cumplir con el distanciamiento físico entre estudiantes y personal docente.

Jorge Kalinger
Secretario General Adjunto para Sudamérica de FLATEC
Secretrio General de SADOP

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Día mundial contra el trabajo infantil de 2020 se centrará en el impacto de la crisis actual en el trabajo infantil. La pandemia de salud de COVID-19 y el consiguiente impacto económico y de mercado laboral están teniendo un gran impacto en la vida y los medios de vida de las personas.

Lamentablemente, los niños suelen ser los primeros en sufrir. La crisis puede empujar a millones de niños vulnerables al trabajo infantil. Se estima que ya hay 152 millones de niños en situación de trabajo infantil, de los cuales 72 millones realizan trabajos peligrosos. Estos niños ahora tienen un riesgo aún mayor de enfrentar circunstancias aún más difíciles y de trabajar más horas al día.

Este año, la campaña del Día mundial será virtual y se organiza conjuntamente con la Marcha mundial contra el trabajo infantil  y la Alianza internacional de cooperación sobre el trabajo infantil y la agricultura (IPCCLA) 

Un documento conjunto de la OIT y UNICEF sobre el impacto del COVID-19 en el trabajo infantil, publicado el 12 de junio, examinará algunos de los principales canales a través de los cuales es probable que la pandemia afecte el progreso hacia la eliminación del trabajo infantil.

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