Coronavirus, fila3

Educación, trabajo virtual y desigualdades de la región

La pandemia evidenció diferencias socioeconómicas en Latinoamérica y el Caribe, lo que repercute en la actividad docente, y en el proceso de aprendizaje de los y las alumnas.

América Latina y el Caribe son las regiones más desiguales del planeta, con crisis en los sistemas de salud y educación, que profundizan las diferencias sociales. La Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Educación y la Cultura (FLATEC), de la que SADOP forma parte, cuenta con más de 500 mil profesionales a lo largo de la región, y alerta sobre los problemas estructurales que evidenció la pandemia. 

En este nuevo contexto la escuela y los docentes desempeñan un papel especial, que ha generado una serie de exigencias que deben ser reguladas a partir de una protección integral de los y las trabajadoras del sector. El Estado de cada país debe establecer, junto con las organizaciones sindicales que agrupan a los/as docentes, protocolos que normen el trabajo a distancia. 

Sin embargo, “el trabajo no presencial o virtual no puede, de ninguna manera, reemplazar la relación pedagógica y de cuidado que se juega en el cara a cara, ya que con los/as alumnas/os se genera un vínculo único, personal e intransferible”, sostuvo Jorge Kalinger, Secretario General de SADOP y Secretario General Adjunto para Suramérica de Flatec.

 En una profesión en la que, en América Latina, el 85% de quienes la ejercen son mujeres, merece un apartado especial, debido a que por lo general las mujeres trabajadoras se encuentran afectadas por la doble presencia (tareas domésticas, cuidado de los hijos y adultos mayores) que históricamente recaen sobre ellas. Esta sobrexigencia en tiempo de pandemia se encuentra potenciada, provocando un malestar que afecta la salud mental y física. 

Los hogares se han transformado en espacios de trabajo. Las fronteras entre lo público y lo privado han sido alteradas de manera sustancial. El discurso del esfuerzo personal, la superación, el trabajo por metas y la vocación de sacrificio con la que tradicionalmente se ha estereotipado a la tarea docente, es falso y encubre la desigualdad. 

Para limitar las desigualdades y potenciar el trabajo de las y los educadores, FLATEC ha realizado una serie de recomendaciones respecto a las Cymat:

– Establecer un límite a la extensión de la jornada de trabajo. La misma no puede ser superior a la que tenía con anterioridad a la pandemia. 

– Acordar un marco de inicio y fin de la jornada laboral adaptado a las cualidades y necesidades del trabajador o trabajadora. 

– Adaptación de los contenidos pedagógicos prioritarios en este contexto. Generar mecanismos de evaluación alternativos que no sean punitivos para los alumnos ni para los maestros. 

– Respecto a las herramientas y materiales de trabajo la mayoría de las normativas laborales exigen que el empleador debe proveer los elementos necesarios para el desempeño de la actividad. En este contexto de excepcionalidad, son las y los docentes quienes ponen los bienes materiales de su propiedad (computadora, celular, etc.). Deba establecerse como principio general que no puede exigirse a los trabajadores más allá de la disponibilidad de recursos materiales que tenga, ni mucho menos establecer acciones punitivas contra los/las trabajadoros/as. 

– Solicitud de un plus económico compensatorio extraordinario por los gastos de luz, teléfono, datos móviles, internet, etc. que el trabajador o trabajadora tienen debido al trabajo desde la casa. 

– Percepción íntegra del salario y licencias vigentes. Prohibición de despidos, suspensiones y/o rebajas salariales. Por otro lado, FLATEC propone acciones para una vuelta a clases segura cuando se habilite el regreso a las aulas:

– Como criterio general de vuelta a clase se debe primar el de la protección de la salud y la vida de los/as trabajadores/as de la educación y toda la comunidad educativa. 

– Garantizar infraestructura edilicia escolar segura con acceso a todas las medidas de salubridad necesaria: jabón, agua, ventilación, etc. 

– Cualquier cambio del calendario se debe tomar en cuenta, teniendo el consenso de las organizaciones sindicales que agrupan a los y las docentes. 

– Considerar en el retorno a clases la seguridad sanitaria de los/as docentes y empleados/as de servicio con enfermedades de riesgo (cardíacas, diabetes, cáncer, inmunocomprometidos, hipertensión, asma etc.) en horario y tratamiento especial. 

– Entrega, por parte de los estados y/o empleadores de educación, de insumos sanitarios, acceso a pruebas, protocolos de distanciamiento en las aulas, tapabocas y otras medidas con instrumentos protectores. 

– Refuerzo de políticas de alimentación en comedores, entrega de bolsones de comida, viandas frente al contexto de emergencia sanitaria y el aumento de desnutrición y pobreza. – Capacitación docente en el manejo de las TIC´s y APP´s adecuadas para el trabajo escolar. 

– Contratación de Orientadores/as, Consejeros/as de Estudiantes, Psicólogos/as, Enfermeras/os y personal médico en los centros educativos y personal docente adicional para asegurar cumplir con el distanciamiento físico entre estudiantes y personal docente.

Jorge Kalinger
Secretario General Adjunto para Sudamérica de FLATEC
Secretrio General de SADOP

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