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Editorial

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            ¿Cómo recorrer el camino que nos conducirá a concretar nuestros objetivos gremiales? ¿Qué acciones achicarán la brecha entre los derechos de los docentes privados y la realidad? ¿Cuáles son los instrumentos que nos conducirán a una mejora en nuestras condiciones de vida y de trabajo? ¿Qué debemos hacer para que el sistema educativo nacional sea más coherente con el Proyecto de País?

            Para SADOP sigue siendo prioritario el concepto de organización. No es desde una concepción liberal e individualista que lograremos hacer realidad nuestros proyectos. No hay soluciones sin una fuerte voluntad de asociarnos, de unirnos. Nuestro futuro está profundamente ligado a nuestra capacidad de organizarnos. Lo más importante, lo decisivo, es para nosotros la organización del espíritu. Para que nuestra tarea sindical tenga continuidad, para que perdure, necesitamos valorizar nuestra asociación sindical, asumirla y trabajar cotidianamente para afianzarla. Así como no hay cuerpo sin alma, no hay asociación sin doctrina, sin pensamiento, sin unidad de concepción y acción.

            Los trabajadores docentes privados continuaremos en 2013 avanzando en nuestras reivindicaciones gremiales. Queremos hacer realidad nuestro Convenio Colectivo de Trabajo. Durante mucho tiempo se nos negó la posibilidad de negociar  colectivamente. Pero nuestro país ha vivido en los últimos años un proceso de generación de nuevos derechos. Se han ensanchado los límites de los derechos de los trabajadores y se han abierto –como “picadas en el monte”– nuevas perspectivas. Donde antes reinaba una visión estatutaria de las relaciones laborales docentes, hoy se va abriendo paso una nueva mirada laboralista, con una fuerte presencia de la negociación colectiva.

            Desde luego que este proceso tiene avances, retrocesos y contradicciones fuertes, como lo es el hecho de que se haya cerrado por segundo año consecutivo la Paritaria Federal Docente sin acuerdo y procedido a fijar el piso salarial de manera unilateral por parte del Ministerio de Educación de la Nación, retroceso político seguido por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y que originara diversas acciones de protesta convocadas  por SADOP.

            Se nos cuestiona la realización de huelgas y se nos llama a “discutir con los niños en las aulas”. Pero se descuida la raíz del conflicto: un salario injusto y condiciones de trabajo deterioradas. Toda negociación laboral implica la posibilidad del desacuerdo y su expresión. La huelga y la negociación están vinculadas. De lo contrario, la negociación solo sería –como alguien la caracterizó– “un mendigar colectivo”.

            Estamos absolutamente convencidos de la utilidad del convenio colectivo como instrumento de democratización de las relaciones laborales docentes. Uniremos esfuerzos, voluntad y lucha para concretarlo. Uno de los ejes de este número de La Tiza profundiza en esta cuestión de central importancia para SADOP.

            También el Consejo Directivo Nacional del Sindicato ha prestado especial atención a la política educacional. Volviendo a una de las preguntas con las que comenzamos: ¿cómo aumentar el nivel de coherencia entre el Proyecto de País y el sistema  educativo? La respuesta a esa pregunta contiene para nosotros una dimensión muy importante: la de la educación popular. Profundizaremos durante este año esta línea pensamiento en nuestra Organización, convencidos de la importancia estratégica de la educación para la construcción de una sociedad más justa. Nuestra democracia necesita permanentemente consolidar la Justicia Social. No es ésta una consecuencia secundaria de una determinada institucionalidad política, sino un componente esencial del gobierno del Pueblo.

            Parte central del Proyecto Nacional que queremos consolidar entre todos es la integración de los pueblos latinoamericanos para la liberación. Militando desde esa perspectiva es que continuaremos aportando con FLATEC por una educación popular en clave de Integración Regional. La valoración de los pensadores Latinoamericanos que –como Paulo  Freire– nos han dejado herramientas indispensables para esa tarea, es parte de este camino a transitar.

            Sabemos que los obstáculos y dificultades son muchos. Pero estamos animados por la Justicia de nuestra causa y el apoyo de nuestras/os compañeras/os que a lo largo y ancho del país todos los días dan muestras concretas de compromiso y solidaridad.