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Inicia semana de la mujer

Mujer se nace y se hace

“El capital se basa en la reproducción social del trabajo no asalariado, algo que realizan las mujeres: la crianza, la creación de lazos y vínculos sociales y afectivos, los cuidados, la educación de niños y niñas que sustentan la fuerza del trabajo. Así que las relaciones de clase no se forman solo en la fábrica, se forman en y a través de los espacios de este trabajo reproductivo social. Eso significa que las mujeres son parte integrante de lo que llamamos la clase trabajadora, que no reciban un salario por ello no significa que no estén trabajando”, Nancy Fraser Filósofa

A lo largo de los años se fueron  reivindicando y descubriendo a las mujeres en todas sus aspectos, las que habían sido olvidadas a lo largo de la historia, mujeres que hicieron historia, pensadoras, mujeres fuertes, luchadoras, débiles, golpeadas, anuladas, invisibilizadas, con discapacidad, lesbianas, transexuales, bisexuales, mujeres juzgadas, cuestionadas, de otra raza, de otra cultura, por nombrar algunas características, cada una de ellas  marcando y generando su propio espacio.

El 8 de marzo de 1908, un hecho doloroso marcó la historia de las mujeres en el ámbito del trabajo y la lucha sindical en el mundo entero, cientos de mujeres murieron en un incendio en la fábrica de Cotton, de Nueva York, en Estados Unidos posterior a la declaración de huelga permaneciendo en sus lugares de trabajo. Ellas reclamaban entre sus derechos, la reducción de la jornada de trabajo y un salario igual al que percibían sus compañeros varones y por su puesto mejorar las condiciones laborales.

Ante este reclamo el dueño ordenó cerrar las puertas de la fábrica y que abandonaran el lugar, ellas no lo hicieron y como consecuencia, el incendio que termino con la vida de un grupo de mujeres que no dieron marcha atrás, convencidas de que su reclamo serviría a tantas otras mujeres viviendo la misma situación de desigualdad.

Este fue un hecho visible  porque se trataba de una destacada fábrica sin dudas muy reconocida y de un grupo de valientes que decidieron imponerse, y les costó la vida, pero cuantas otras  mujeres no tienen  la oportunidad de elegir y decidir, y de la misma manera son  anuladas, maltratadas, muertas sin condenar al  culpable, encerradas en instituciones por alguna discapacidad o en manicomios. Sin poder decidir, sin poder ser. Hay muchas maneras de matar a una mujer, el maltrato físico deja huellas en el cuerpo, el  psicológico en el alma, ambos dejan secuelas irreversibles.

 Como sociedad  es primordial cuestionarnos como  educamos  para entender que la desigualdad es tema de políticas públicas, un estado que debe estar presente y atento a las necesidades de un colectivo que aún sigue trabajando día a día para lograr igualdad de oportunidades.

 La historia nos muestra que  la figura de la mujer se fue transformando y visibilizando, marcando empoderamiento adquiriendo de esta manera decisión sobre sus propias vidas. No podemos decir lo mismo de las mujeres con discapacidad, que siguen sufriendo doble invisibilización en algunos casos, en todos los espacios, ser mujer y con discapacidad.

Pero quiero detenerme en las mujeres  que aún siguen sin ser escuchadas, valoradas y representadas, sacándolas del silencio que aún las niega. Sin dudas que llegan tiempos de profundas transformaciones con respecto al valor que se le otorga a la mujer en la  sociedad, hoy, tenemos la posibilidad de revalorizar a la mujer, no solo como sostén de hogar y madres, sino también en destacados ámbitos como lo son el político, científico, social y económico.

Cada una se fue convirtiendo en lo que pudo ser o en lo que le permitieron ser. Hay quienes aún no se les permitió elegir, es a ellas a las que quiero dedicar este día, a las mujeres que no pudieron ser, que no son libres, que no pueden gritar y hacer lo que el cuerpo y el derecho les permite, a las que vivieron situaciones de abuso y discriminación, a las que siguen buscando equiparar derechos civiles y políticos.

Retomo la frase de  Nacy Fraser,  “algo que realizan las mujeres: la crianza, la creación de lazos y vínculos sociales y afectivos, los cuidados, la educación de niños y niñas que sustentan la fuerza del trabajo”.

¿Qué pasa con las mujeres con discapacidad que aunque desean poder hacerlo no se les permite?

Mujeres con discapacidad tratadas como angelicales considerando que la sexualidad solo está habilitada para cuerpos “deseados”, en esta línea queda al descubierto la idea de la imposibilidad del deseo en las mujeres con discapacidad y en muchas oportunidades esterilizadas sin la posibilidad de elegir o decidir sobre su propio cuerpo.

Siguen  teniendo acceso limitado a los servicios de salud, a los espacios laborales, a los espacios políticos y sindicales y sin dudas con riesgo de sufrir maltrato y violación, vulneradas por sectores que creen tener derechos sobre otros sin tener en cuenta la valoración de los derechos humanos  perjudicando e imposibilitando al otro.

Ningún espacio de asistencia y contención para  mujeres con discapacidad, sometida a violencia, está preparada para hacerlo de la manera que algunas lo necesitan como lo es el caso de mujeres sordas, ciegas, o con movilidad reducida. Nada está pensado para ellas, ni desde lo arquitectónico ni desde  los sistemas de apoyo, aún no son políticas de estado en todos los ámbitos, como lo son la lengua de señas, el sistema brille o el sistema de comunicación aumentativo y alternativo.

Tal es así que cuando se realiza la Encuesta Nacional NI UNA MENOS, las mujeres con discapacidad no fueron tomadas en cuenta niñas, jóvenes y ancianas alojadas en instituciones, privadas de su libertad, en contra de su voluntad, expuestas a diversas formas de violencia. Es por eso que no  existen  datos estadísticos sobre violencia hacia las mujeres con discapacidad.

Se decide sobre ellas y por ellas.

Hoy, como cada 8 de Marzo, volver a replantearnos como sociedad, que la mujer no viene a ocupar el lugar de nadie sino a encontrar y ocupar su lugar, el lugar que como SER Humano, quiere SER.

(Datos extraídos del informe elaborado por REDI en agosto de 2016)

Prof. Sandra Ferrero
Docente de Apoyo a la Inclusión
SADOP Delegación Río Cuarto

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