RADIO SADOP en VIVO
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Por Prof. Sandra Ferrero
Docente de Apoyo a la Inclusión

Tal como lo define Alexia Rattazzi, fundadora del programa Argentino para niños, adolescentes con condiciones del Espectro Autista, define al autismo como “una condición del neurodesarrollo que se caracteriza por desafíos sociocomunicativos y un patrón restringido y repetitivo de intereses, conductas y actividades”.

Por otra parte, la psicopedagoga especializada en autismo, Belén Strada, afirma que hablamos de “espectro autista porque existen ciertos signos que si bien pueden ser compartidos en un niño y otro, no significa que necesariamente todos esos signos estén presentes en todos”.
Rattazzi sostiene además que resulta fundamental la detección temprana del autismo porque permite intervenir tempranamente, mejorando su pronóstico, su calidad de vida y la de su familia.

En Argentina existe la Red Federal de Autismo, formada por organizaciones, padres, profesionales y personas que tienen esa condición. Este grupo trabaja en equipo para concientizar, informar defender los derechos de las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA).

Es aquí donde quiero detenerme para que este 2 de abril más que nunca revindiquemos los derechos de las personas con discapacidad. Parece reiterativo ante cada fecha concientizar sobre los derechos, lo que nos demuestra que como sociedad aún no aprendimos, aún hay que retomar el tema, aún hay que realizar campañas, aún, aún, aún.

Alexia Rattazzi nos dice que existen líneas para “mejorar la de vida de las personas con TEA” toma de conciencia, capacitación, investigación, intervención, talleres para cuidadores y módulos para familias. 

 La educación inclusiva es materia pendiente todavía  

Vivian Vera, especialista en educación e integrante de la Organización TGD, afirma que queda en el “voluntarismo de los docentes acercarse a capacitaciones. Es fundamental que los docentes no sean obstáculos para el desarrollo de las personas con TEA”.

En este tiempo difícil por el que como sociedad estamos atravesando, haciéndole frente al coronavirus, se torna complicada la vida de las personas con TEA y la de sus familias. Ellos no están exceptuados para salir a la calle.

Sin dudas las personas que dependen de rutinas, frente al aislamiento obligatorio, generan dificultades en el engranaje familiar.

Resulta complejo como familia explicar que de un día para otro todas las actividades programadas habitualmente cambiaron.

Como sociedad no estamos preparados para una cuarentena de tal magnitud, en donde las personas con características propias como lo son los TEA, están expuestos a sufrir situaciones de angustia y stress hasta acostumbrarse a una nueva rutina. Volver a explicarles como familia que va a pasar y de qué manera va a pasar.

Esto será un aprendizaje y un giro también en considerar a TODOS ante una situación para la que no estábamos preparados y diario nos fuimos acomodando para salir delante de esta compleja situación. Pero una vez terminada esta etapa nos queda como materia pendiente reflexionar como argentinos que una vez más que algunos no fueron considerados en la cuarentena.

Los invito a pensar y a construir una Argentina, nuestra Argentina, el lugar de todos y para todos.


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Las difíciles circunstancias que está viviendo el mundo entero, producto del Covid-19, harán que por primera vez no se pueda realizar la histórica marcha a Plaza de Mayo.

Por Secretaría de DD.HH. SADOP

Una vez más, desde el SADOP conmemoramos y rendimos homenaje a los 30.000 compañeras y compañeros desaparecidos durante la última dictadura cívico militar, reafirmamos nuestro compromiso de continuar construyendo Memoria, Verdad y Justicia y asumimos la tarea de contribuir como trabajadores y trabajadoras de la educación a transformar la realidad hacia un país más inclusivo, más solidario y fundamentalmente más justo.

Lamentablemente, este 24 de marzo, las difíciles circunstancias que estamos viviendo en nuestro país y en el mundo entero, producto de la irrupción abrupta y arrolladora de este enemigo invisible y despiadado que se llama Covid-19, harán que por primera vez no se pueda realizar la histórica marcha a Plaza de Mayo.

La situación sanitaria y epidemiológica que está causando zozobra en diversos países del mundo, la declaración de pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud y las características de un virus peligroso y dueño de una agresiva forma de transmisión entre la población, llevaron a nuestro Gobierno Nacional, con el aval y consenso de toda la clase política, a adoptar medidas drásticas para evitar su propagación descontrolada y así causar un daño mayor entre los grupos potencialmente más vulnerables al Covid-19.

Este escenario, completamente inédito y excepcional, nos atraviesa en un momento en que la Patria comenzaba una vez más un proceso de reconstrucción, luego de un ciclo de hegemonía neoliberal, caracterizado por el desguace de áreas sensibles del Estado, por la precarización, el ajuste y la pérdida de derechos para la clase trabajadora y para aquellos sectores que social y económicamente más necesitan del diseño e implementación de políticas públicas que los contemplen, contengan, incluyan y fomenten su desarrollo humano.

La aparición en nuestra cotidianeidad del Covid-19, sumado a las medidas de prevención adoptadas por el Gobierno, impiden la realización de lo que sin dudas iba a ser un acto multitudinario para recordar el 44 aniversario del golpe cívico militar, pero en un contexto de recuperación de centralidad de los Derechos Humanos como política de Estado. Como expresamos ya en otra oportunidad, “los Derechos Humanos vuelven a la Casa Rosada”.

No obstante, pese a no poder concretar este encuentro en nuestras calles y plazas, la lucha y el ejemplo constante de nuestras Madres, Abuelas, Hijos y Familiares de compañeros y Compañeras desaparecidos, así como el recuerdo de tantas marchas a lo largo de este inmenso e intenso recorrido por Memoria, Verdad y Justicia, han logrado sembrar en la sociedad argentina una huella trascendente e inalterable, de modo tal que, con plena seguridad podemos afirmar que el aislamiento físico no ha de significar hoy la amnesia del pueblo.

Cuando pensamos y evocamos lo que fue la lucha de las y los 30.000 que hoy nos faltan, cuando vemos sus fotos, cuando les nombramos, cuando buceamos en sus historias de vida, cuando escuchamos anécdotas que nos acercan más a quienes fueron en realidad, cuando a través de la construcción de la memoria los hacemos presente, nos encontramos con el más vívido y auténtico testimonio de aquellos hombres y mujeres que entregaron sus vidas persiguiendo sueños, cazando utopías y trabajando por la construcción de un mundo mejor.

Hoy, más de 40 años después de aquella épica, el mundo entero se convulsiona ante una crisis mundial de proporciones y alcance desconocido. Una pandemia que amenaza la vida, pero también golpea  en los mercados, en las bolsas, en las industrias, en los sistemas sanitarios y educativos, en la organización del trabajo, en las capacidades y fortalezas estatales para brindar respuestas que incluyan a toda la sociedad y también en los cimientos de nuestras comunidades que, como ante toda situación de gravedad extrema, serán sometidas a durísimas pruebas.

Nadie aún puede saber o determinar durante cuánto tiempo nos acompañará esta emergencia. Sin embargo, lo que como trabajadores de la educación y la cultura podemos y debemos comenzar a pensar y considerar colectivamente, es que el mundo no volverá a ser el mismo luego de la crisis del Coronavirus. 

Y en ese marco, es imposible no reflexionar que nuestros 30.000 querían un mundo diferente, que lucharon por una sociedad mejor, por un Estado que centrara su mirada en el pueblo trabajador, que pusiera el acento en el pueblo humilde. Que anhelaron una Argentina donde el acceso a la salud, a la educación, a la cultura, al trabajo, a la vivienda, al bienestar y el desarrollo, no fueran el privilegio de unos pocos, sino un derecho de todos y todas. 

Y esas mismas preocupaciones, son las que nos acompañan como clase trabajadora. Por eso en el amanecer de este año, cuando comenzamos a reunirnos pensando en la conmemoración de este nuevo 24 de marzo y en los aportes que podíamos hacer desde nuestra perspectiva de trabajadores y trabajadoras, en nuestros espacios intersindicales surgió claramente la coyuntura política económica de nuestro país y la situación del endeudamiento externo como factor condicionante para la implementación de políticas públicas que mejoren sustantivamente la calidad de vida del pueblo argentino, fuertemente menoscabada por las políticas de ajuste del  neoliberal gobierno de Mauricio Macri.

El diez de diciembre de 2019, la misma fecha en que recordamos el Día Internacional de los Derechos Humanos, fue también el día en que el Gobierno de Alberto Fernández asumió los destinos de nuestra Patria, señalando dos objetivos elementales, atender a la pobreza y el hambre más urgente y comenzar un proceso de renegociación de deuda, para evitar la asfixia que significa volcar el trabajo y esfuerzo de las y los argentinos, al pago de los  servicios de la deuda externa y de este modo volver a colocar al país en la senda del crecimiento y el desarrollo productivo.

A esta situación ya de por sí compleja, se suma de manera imprevista y veloz, la crisis del Covid-19 y la alteración del curso habitual de la estructura económica de la Argentina, con las consecuencias que ello puede implicar en un momento tan delicado. Sabemos que, una vez más, se avecinan tiempos complejos para el pueblo argentino. Por eso este año, el 24 de marzo nos pone ante una circunstancia diferente y dentro de este escenario de profunda preocupación e incertidumbre social, proponemos evocar la senda que nos marcaron nuestros 30.000 y el ejemplo de templanza, perseverancia y resistencia de nuestras Madres y Abuelas.

Como trabajadores y trabajadoras de la educación, estamos convocados a un rol histórico que es el ser protagonistas de la construcción de una nueva Argentina, basada en valores diferentes a los que proclama el capitalismo y sus discursos meritócratas e individualistas, discursos que denostan el rol del Estado y que demonizan a las organizaciones libres del pueblo, dado que significan para los grupos concentrados del poder económico y financiero, espacios de resistencia y lucha contrarios a sus intereses. 

Estamos convencidos que no hay mejor homenaje a la lucha de nuestros compañeras y compañeros asesinados y desaparecidos, que no hay compromiso mayor con la edificación de la sociedad más justa por la que dieron su vida, que resignificar sus banderas y levantarlas en este presente que nos exige no ser indiferentes y jugarnos por la Argentina que soñaron y que deseamos…

Y aunque no marchemos este 24, como integrantes de la clase trabajadora, expresamos enfáticamente que no dejaremos de ser custodios de la Memoria, ni de exigir la Verdad, ni de reclamar Justicia para que no vuelva a ocurrir Nunca Más un genocidio en la Argentina. Nos duelen los 30.000 compañeros y compañeras desaparecidos, pero también nos duele y nos urge encontrar a los cientos de nietos y nietas que todavía no han restituido su identidad. Es una tarea a continuar, la de conocer sus militancias, sus historias y sus trabajos como un hilo conductor de nuestro pasado y nuestro presente, para contribuir a la construcción de un país donde se pueda alcanzar la igualdad y la equidad con justicia social y soberanía económica. 

Como trabajadores y trabajadoras, nos sentimos herederos y depositarios de esa tradición de lucha y compromiso por y para el Pueblo y la Patria, y como tales reafirmamos nuestro compromiso con la Memoria, en pos de la concreción de un futuro que sea con todos y todas.

AHORA Y SIEMPRE, LXS 30.000 VIVEN EN LA LUCHA DE LA CLASE TRABAJADORA.

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Compartimos un especial realizado por Educ.ar con textos, videos, sugerencias didácticas y otros contenidos en formato digital, sobre el Golpe Militar del ’76.

El Golpe de Estado de 1976 debe ser trabajado en las aulas para reflexionar sobre el valor de la democracia y la vigencia de los derechos humanos, para bucear en los conceptos básicos del Estado de derecho y recuperar la importancia de la memoria construyendo un futuro donde hechos como estos nunca más se repitan.

Fuente Educ.ar

Materiales para trabajar en la escuela

Profesora cuenta su experiencia de trabajo sobre el golpe de Estado de 1976

Galería de imágenes 

Carta abierta de Rodolfo Walsh a la Junta militar

#DocentesEnseñamosDesdeCasa
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Un acuerdo sistemático para instaurar dictaduras cívico militares neoliberales en América Latina.

Por Secretaría de Relaciones Internacionales
Secretaría de Derechos Humanos
SADOP

Llegó un nuevo 24 de marzo y no podemos ni debemos olvidar los acontecimientos que en 1973 enlutaron nuestra patria y otros tantos Estados Latinoamericanos.

Golpe de 1976: Eduardo E. Massera, Jorge R. Videla y Orlando R. Agosti. integrantes del autodenominado «Proceso de Reconstrucción Nacional» Foto: Archivo Télam/lra

Cuando en 1999 el Gobierno de los Estados Unidos desclasificó casi seis mil documentos del genocidio, producido por las dictaduras de la región, se demostró lo que todos sabíamos: que la garra del cóndor, de los gendarmes del mundo estaba detrás de la agresión a millares de trabajadores, estudiantes, profesionales y militantes por el sólo hecho de buscar un mundo mejor.

Estados Unidos proporcionó inspiración, asistencia técnica y financiamiento a la represión salvaje con que el imperialismo implantó por la fuerza una ideología común: la Doctrina de la Seguridad Nacional, de la defensa a ultranza de la civilización occidental y cristiana. El plan de exterminio se llamó “Cóndor” y consistió en la aniquilación de la oposición política y la protesta social.

Diario La Nación

El Gobierno norteamericano, encabezado por Richard Nixon, con su Secretario de Estado, Henry Kissinger, en plena guerra fría, lanzó en Taiwán en 1969 una cruzada internacional: la Liga Anticomunista Mundial (W.A.C.L. su sigla en inglés). Una verdadera internacional del terror para imponer el capitalismo como forma de enfrentamiento al comunismo y a esa política tercermundista que asomaba de la mano de los “no alineados”: Gamal Abdel Nasser (Egipto), Sri Pandit Jawaharlal Nehru (India), Sukarno (Indonesia), Josip Broz Tito (Yugoslavia) y Juan Domingo Perón (Argentina).

Los servicios secretos de Corea, Taiwán, Sudáfrica, la contrainteligencia francesa de Argelia, la Agencia Central de Inteligencia (CIA en su sigla en Inglés), harían el trabajo “de campo”, esto es, la localización y exterminio de los objetivos. Contarían con el apoyo y financiamiento de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), de la ultraderecha europea, de la logia Propaganda 2, de la Iglesia de la Unificación del Reverendo Moon. Pronto se sumarían las Iglesias Evangélicas y el Vaticano durante el papado de Juan Pablo II.

Es que la inminente derrota en Vietnam, Laos y Camboya y la aparición en Cuba de un líder que se proponía exportar la revolución en el patio trasero del imperio, ameritaba medidas drásticas aunque fueran al precio de un baño de sangre; total, las víctimas serían de esa raza semi-aborigen, mestiza, como es la América Latina.

La Escuela de las Américas primero en el Canal de Panamá, y luego en Fort Benning (Georgia), entrenó a los monstruos enseñándoles técnicas de exterminio, de tortura y de violaciones, de desaparición de personas, apropiación de niños, de sofocación de economías y las mil formas que tiene el Terrorismo de Estado.

El 10 de junio de 1976 el Ministro de Relaciones Exteriores argentino, Alte. César Gussetti, en el marco de la reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Santiago de Chile, se entrevistó con el Secretario de la Seguridad Nacional de Gerald Ford, el todopoderoso Henry Kissinger, para pedirle su permiso y bendición para iniciar las acciones: “¿Cuánto tiempo necesitan?”.  “Y…un año…”. “Métanle para adelante pero terminen cuanto antes para volver al estado normal”. Argentina ya tenía la aprobación del imperio para el trabajo sucio del golpe que había comenzado tres meses antes. También era la garantía de impunidad.

Presidente norteamericano Richard Nixon y su Secretario de Estado Henry Kissinger.

Lo mismo pasó con poca diferencia de años en Paraguay, Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay, Perú, Ecuador…

Nada nuevo, salvo la ferocidad y el terror llevado a límites inimaginables, porque el motivo siempre fue político y económico: terminar con gobiernos populares, imponer el liberalismo económico, desmantelar los Estados, arrasar con el estado de bienestar y someter a cada país a impagables endeudamientos con los organismos financieros imperiales.

Las largas garras del Cóndor se hacían presentes una vez más, porque ya en 1823 la Doctrina Monroe había definido a América Latina como “esfera de influencia de los Estados Unidos de Norteamérica”.

En 1846 México debió ceder al imperio más de la mitad de su territorio: Nuevo México, Texas y California.

1901: la guerra con España le concedió una Cuba independiente pero políticamente subordinada y el arriendo de por vida de Guantánamo. El vencido debió entregar Puerto Rico, Guam y Filipinas.
1903: Colombia pierde Panamá para que el imperio tenga el Canal. El país sería invadido cuatro veces más en el siglo.
1912: El turno fue de Nicaragua, ocupada por Marines en defensa de los intereses de la United Fruit Company. Continuaría hasta 1933.
1915: En Haití la invasión y protectorado llegó hasta 1934.
1916: República Dominicana estuvo durante ocho años bajo dominación de los Marines.
1924: Honduras: nueva invasión bananera.
1932: El Salvador tuvo la ocupación y fusilamiento de Farabundo Martí.
1934: En Nicaragua hubo apoyo a Somoza y asesinato de Sandino.
1945: Argentina: ¡Braden o Perón!
1954: En Guatemala la United Fruit Company y los Marines derrocan al Presidente Jacobo Arbenz.
1961: En Cuba ocurrió la invasión de la CIA y los “gusanos” en Playa Girón (Bahía de los Cochinos).
1981: En Panamá murió Omar Torrijos, líder de la revolución de ese país, en un “accidente” aéreo.
1982: Argentina recupera las Islas Malvinas, pero Gran Bretaña contó con el apoyo de los Estados Unidos y la OTAN.

Diario Clarín

El Plan Cóndor
La red de dictaduras en la América Latina ya lleva siglos. Generales y Juntas Militares eran las piezas cambiantes de un ajedrez que siempre con el mismo resultado, se jugaba desde el Imperio Norte.

El Operativo Cóndor o Proyecto Cóndor durante los llamados “años del lobo” u “os anos de chumbo” fue la aplicación de la Doctrina de la Seguridad Nacional en nuestra América mediante un plan de inteligencia y exterminio en coordinación de acciones que incluyeron espionaje, vigilancia, detenciones, interrogatorios, violaciones, torturas, ejecuciones, traslados entre Estados y desaparición de subversivos, entendiendo por tales los contrarios a la ideología de la dominación.

En la organización, y puesta en práctica del Plan, se utilizaron grupos ya existentes amparados por el Terrorismo de Estado, como los Escuadrones de la Muerte de Brasil, las organizaciones pro-nazis de Paraguay y de la Colonia Dignidad, la OAS de Argelia, asesores de la Escuela de las Américas, croatas genocidas, oficiales del Sha de Irán, gusanos anticastristas y “nuestra” Triple A de López Rega, Osinde, Villar y Paladino.

El diseño criminal provino del asesoramiento personal de Henry Kissinger, del FBI, la CIA e Interpol, y contó el visto bueno del Pentágono, la Secretaría de Estado y la Secretaría de la Defensa de los Estados Unidos.

Esta centralización de la criminalidad política tiene una fecha de inicio formal: el 25 de noviembre de 1975, en Santiago de Chile, donde ante el General Manuel Contreras, Jefe de la DINA (Policía Secreta), recién llegado de Langley (Virginia, Estados Unidos), se firmó un acta con representantes de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Brasil y Uruguay.

Esa acción fue la formalización del Plan de exterminio de la oposición política que ya había comenzado en décadas anteriores, según la definición del Director de la CIA, William Colby, en 1974: “Los Estados Unidos de América tienen el derecho de actuar ilegalmente en cualquier país del mundo, investigar, llevar a cabo operaciones e intromisiones en asuntos internos, como en Chile”.

Paraguay
La dictadura de Alfredo Stroessner fue una de las más largas y sangrientas: duró 35 años, con la aplicación de los moldes clásicos: abolición de partidos políticos, persecución de opositores, torturas, policía secreta, homicidios: terror político.

En 1993 un juez de 29 años allanó dependencias policiales en Asunción y encontró millares de libros, de documentos, de reportes militares de los países de la región que acreditaban la detención de más de 400.000 personas, dejando 50.000 desaparecidos y más de 60.000 muertos. Se llamaron “Los Archivos del Terror” y fueron la demostración documentada del plan criminal.

Alfredo Stroessner , dictador paraguayo

Brasil
El Presidente constitucional y popular, Joao Goulart, fue depuesto en 1964 y comenzó un período de dictaduras militares y persecución de opositores con políticas de exterminio.

Los Presidentes Kennedy y Johnson ya tenían aprobada la invasión de Marines a Brasil si el golpe fracasaba. Se sucedieron luego las dictaduras de Humberto Castelo Branco, Arthur da Costa e Silva, Emilio Garrastazú Médici, Ernesto Geisel y Joâo Baptista Figueiredo.

Joao Goulart murió refugiado en Corrientes, presuntamente asesinado.

Presidente constitucional de Brasil, Joao Goulart

Bolivia
Hugo Banzer Suárez depone en 1961 al gobierno popular iniciando el período de muerte, persecución, tortura, que incluyó el exterminio de campesinos y la esterilización por la CIA de poblaciones aborígenes. Los militares argentinos asesoraron y financiaron la dictadura.

El depuesto presidente Juan José Torres fue asesinado refugiado en San Andrés de Giles en 1976. Uruguay en 1971 Pacheco Areco inició la represión contra el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros. Al año siguiente José María Bordaberri instaló la dictadura cediendo a presiones militares; disolvió las Cámaras, suspendió garantías, clasificó a la población en A, B y C, según su peligrosidad política, e invitó a expertos de los servicios secretos americanos.

La CIA envió a uno de sus maestros de la tortura: Dan Mitrione que enseñaba sus infalibles métodos utilizando en las prácticas a mendigos, presos y prostitutas que luego se desechaban.

Ajusticiado por los Tupamaros, pese al ruego de la Organizacion de las Naciones Unidas (ONU) y el Papa que pedían por la vida de quien era presentado como un asesor ganadero, fue velado en los Estados Unidos con la presencia de Nixon, Frank Sinatra, Jerry Lewis y otras personalidades. En el FBI una placa recuerda su sacrificio. “Dedicó su vida al progreso del mundo libre”.

Hugo Banzer Suarez , dictador boliviano

Chile
La agresión del imperio contra el Presidente Salvador Allende comenzó una vez electo con el 36% de votos. Pero no pudo impedir que fuera elegido por el Congreso, por lo que Richard Nixon ordenó a su Secretario de Estado, Henry Kissinger, la intervención, armada si fuera necesaria.

Se destinaron millones de dólares para sobornar a militares y sindicalistas. Se organizaron huelgas y lockouts, se exprimió su economía floreciente por la nacionalización del cobre y la incipiente reforma agraria.

Los atentados dejaron a Chile sin energía eléctrica, sin combustibles; cundió el desabastecimiento de alimentos y medicamentos. Comenzó una corrida inflacionaria generada por bancos y financistas locales e internacionales. Se le negó el crédito. El General René Schneider, Jefe del Ejército leal, fue asesinado. En tanto, el diario “El Mercurio” alentaba el golpe de Estado.

La Marina se declaró en rebeldía. La Fuerza Aérea bombardeó el Palacio de la Moneda. Salvador Allende se suicidó el 11 de noviembre de 1973: “Pagaré con mi vida la lealtad del Pueblo”, sostuvo en su último discurso. 

Por 16 años gobernaron juntas militares con el General Augusto Pinochet a la cabeza; y la receta de siempre, campo de concentración en el Estadio Nacional, torturas, desapariciones y muertes en enfrentamientos fraguados.
El ex vicepresidente Bernardo Leighton fue baleado en Roma. La CIA asesinó al ex canciller Orlando Letelier en Washington con apoyo de gusanos de Miami.

El Comandante en Jefe del Ejército de Chile, Carlos Prats González, fue asesinado en Buenos Aires. Juan Domingo Perón le había escrito: “Este revés del proceso democrático chileno servirá a los Estados Unidos para desencadenar una vasta ofensiva en América Latina”. No se equivocaba.

Presidente constitucional chileno, Salvador Allende

Argentina
Ya conocemos lo que se inició ese 24 de marzo de 1976. La Junta Militar definió tres objetivos para atacar y destruir:

1º: trabajadores, sindicatos y fábricas.

2º: universidades, docentes y estudiantes.

3: curas y monjas del tercer mundo.

No debemos olvidar los nombres de los genocidas integrantes de las cúpulas militares; ni de los torturadores Aníbal Gordon, Raúl Guglielminetti, Eduardo Ruffo, Leandro Sánchez Reisse, Osvaldo Riveiro, ni de los asesinos como José López Rega, Alberto Villar, Luis Margaride, Jorge Manuel Osinde, Ramón Camps, Agustín Feced y Alfredo Astiz.

Ni a los que callaron e instigaron: Pio Laghi, Pedro Eugenio Aramburu, Victorio Manuel Bonamín, Christian Von Wernich y los capellanes militares.
Y siempre recordar a nuestros compañeros muertos, torturados, desaparecidos y encarcelados porque soñaron y lucharon por una Argentina mejor.

Y a las Madres, Abuelas e Hijos que con su lucha incansable visibilizaron ante el mundo el genocidio e impidieron la impunidad.

La lucha de las Madres de Plaza de Mayo

El Plan Cóndor II
Pero las aves de rapiña siempre regresan, aunque ya no en el marco de la Guerra Fría o en apoyo de la civilización occidental y cristiana. El enemigo ahora es el Populismo: los gobiernos con apoyo popular que defienden los intereses nacionales.

El huevo de la serpiente ha dado a luz un nuevo Plan Cóndor, quizás de baja intensidad si nos atenemos a la efusión de sangre.

Sobre el genocidio anterior y su política de terror aparece la nueva forma de imponer el liberalismo. Es la restauración NEOLIBERAL en Latinoamérica.

Primero fue el golpe del Congreso y el Supremo Tribunal de Honduras contra Manuel Zelaya en 2009.

Siguieron los ataques contra la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la ALAC y el desmembramiento del MERCOSUR para sustituirlos por organismos defensores del libre comercio.

La OEA se transformó en títere del Departamento de Estado del imperio.
En Paraguay, un juicio político por mal desempeño, depuso al Presidentes Fernando Lugo en 2012.

Dilma Rousseff fue destituida en Brasil acusada del crimen de manipulación de cuentas pública en 2016.

El ex Presidente Luiz Inácio Lula Da Silva fue condenado a nueve años por el Tribunal Supremo acusado de corrupción, ocultación y blanqueo.
Los Estados Unidos piden al mundo apoyo al impresentable Juan Guaidó, como Presidente encargado de Venezuela.

En Ecuador, Lenin Moreno traicionó el mandato popular de su antecesor Rafael Correa.

Bolivia vio caer a Evo Morales mediante un golpe cívico-militar que fuerza la presidencia de la increíble Jeanine Añez.

76 bases norteamericanas florecieron en América Latina. Organismos internacionales de crédito condenan a generaciones de latinoamericanos al pago de préstamos usurarios que en nada benefician a sus países.

El LAWFARE y la “prensa libre” es utilizada para perseguir, juzgar y encarcelar a políticos y gobernantes, mientras jueces y fiscales se prestan al nuevo orden jurídico-político.

La ex Presidenta y actual vicepresidenta Argentina, Cristina Fernández, el ex presidente de Eduador, Rafael Correa, y el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, alertaron sobre la inminencia de este nuevo Plan de desestabilización de gobiernos populares para imponer un neoliberalismo a ultranza con su proyecto de dependencia, saqueo y represión en nombre de los mercados.

No sólo fueron ellos quienes lo advirtieron: hace dos siglos, el Libertador Bolívar lo dijo: “Los Estados Unidos plagaron nuestra América de miseria en nombre de la libertad”.

Atentos y vigilantes a las enseñanzas de la historia comprendamos de una vez y para siempre que el único camino posible frente al imperialismo y la dependencia es la unidad de los sectores populares, en nuestra patria y en la Latinoamérica unida como quería José de San Martín, Simón Bolívar, José Gervasio Artigas, José Martí, Getúlio Vargas y Juan Domingo Perón.

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El coronavirus está afectando la salud de las personas en todo el Mundo a la par que golpea a las economías de los distintos países.

Las medidas de distanciamiento social implementadas por nuestro gobierno buscan frenar el contagio y salvar vidas. Para que den buenos resultados, la sociedad también tiene una responsabilidad. Es inadmisible que en este contexto crítico algunos especulen con los precios, otros pretendan ignorar la obligatoriedad de la cuarentena y otros confundan suspensión con vacaciones.

Enfrentar la pandemia exige lo máximo de cada uno, empezando por el Estado. A la prioridad en los cuidados de la salud pública le sumamos la complejidad de enfrentar las posibles consecuencias que esta emergencia trae aparejada, de acuerdo a lo que se observa en muchas naciones: mayor recesión, caída de la producción y de las exportaciones, restricciones de consumo y caída en los ingresos. Es lo suficientemente grande el desafío que enfrentamos como comunidad y por eso debemos tener todos y todas máxima responsabilidad individual y social.

#CuidarteEsCuidarnos

🔍Información Oficial: https://www.argentina.gob.ar/salud/coronavirus-COVID-19

#DocentesEnseñamosDesdeCasa

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El Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP) participó esta mañana de una reunión convocada por el Ministro de Educación, Nicolás Trotta, para informar sobre la suspensión de clases y sus alcances debido al Coronavirus (COVID-19).

Del encuentro participaron todos los sindicatos docentes nacionales, en representación de SADOP asistió Marina Jaureguiberry, Secretaria Gremial.

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A nuestras queridas compañeras docentes

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora se nos presenta siempre como una oportunidad para, entre todas, pensar y repensar nuestras prácticas cotidianas dentro y fuera de la Escuela y hacer el ejercicio necesario de mirar nuestro lugar de trabajo, nuestras relaciones al interior de nuestra comunidad educativa, las condiciones en que damos clases todos los días y nuestro estado de salud/enfermedad, desde una perspectiva de género. Somos docentes que en un colectivo mayor, el de mujeres trabajadoras, elegimos luchar por la igualdad y la democratización del poder patriarcal en un mundo aún muy desigual.

Para eso proponemos mirarnos en nuestras propias tradiciones, en las historias de vida de miles de compañeras docentes, a lo largo y ancho de nuestro país y en un largo recorrido de lucha  para hacer visible que nuestra profesión, nuestra tarea de enseñar todos los días, también es un trabajo, muchas veces mal pago y precarizado.

Hoy las invitamos a reflexionar juntas, en el aula, en la sala de docentes y en el sindicato y desde ahí ponerle contenido a nuestra cotidianeidad, valorar nuestro saber hacer, proponer y construir los cambios necesarios.

Van aquí algunos datos que se desprenden de la Investigación sobre Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo realizada por SADOP y que nos resultan interesantes para enriquecer nuestras reflexiones colectivas.

Nosotras, las docentes de gestión privada,  pertenecemos a un colectivo laboral conformado mayoritariamente por mujeres (88% de maestras en nivel primario y el 74% de profesoras en el nivel secundario).

Este es un dato relevante que le otorga características especiales a nuestra actividad docente, ya que en nuestro hacer están presentes prácticas, saberes, cualidades y capacidades históricamente relacionadas con la feminidad, teniendo también su implicancia sobre la valoración  social y el salario.

Es importante abordar la extensión del tiempo laboral, sabemos que nuestra jornada real de trabajo es mayor que la jornada legal establecida en la normativa vigente. A las horas de trabajo dentro de la escuela, le sumamos otras, fuera de ese horario,  en las que también realizamos actividades vinculadas con la tarea docente, por ejemplo: corregir, planificar, preparar materiales, reuniones con autoridades, padres y con otras y otros compañeros de trabajo, acciones que  deben necesariamente realizarse para poder cumplir con las pautas prescriptas.

La jornada laboral docente hoy no tiene un límite claro, nuestra Investigación sobre CyMAT revela que la misma posee una extensión de entre 35 y 37 horas semanales y no las 20 horas fijadas en la normativa escolar.

En ambos niveles educativos las horas que las y los docentes trabajan en la escuela son las horas de trabajo visible, mientras que la jornada que se desarrolla fuera del horario escolar, que transcurre generalmente en sus casas, está invisibilizada y por ende, no es retribuida económicamente,invade los ámbitos familiares y limita las posibilidades de disfrutar del tiempo libre.

Otro dato que debemos analizar es que el salario docente está íntimamente vinculado a la feminización de la actividad, ya que la misma se configuró históricamente como una tarea realizada por mujeres, percibida como una labor sencilla, con horarios holgados, con un salario acorde a ese nivel de preparación y exigencia, y como “una profesión para mujeres que trabajan medio día…”.

Lejos estamos de ese tiempo, actualmente para la mayoría de nosotras la docencia es nuestra principal actividad económica y nuestra única fuente de ingresos, muchas de nuestras compañeras son jefas de hogar, pero sin embargo persiste una profunda desigualdad salarial dentro del mercado laboral, que es necesario revertir simbólica y materialmente, ya que no puede haber calidad educativa sin salarios justos y dignas condiciones laborales.

Las cuestiones aquí expuestas implican muchas veces sobrecarga de trabajo y nos afectan de manera individual pero también colectiva, dado que el proceso de trabajo docente no se da en el aula exclusivamente sino en la escuela como un todo. Esto nos obliga a mirar en detalle los climas institucionales, las relaciones interpersonales, los factores de riesgo psicosociales y también el acoso y la violencia laboral,  para empezar a entender que la salida no es individual sino colectiva, tanto a la hora de analizar el tema como al momento de proponer cambios efectivos.

Por estos días, la agenda pública está incluyendo fuertemente las llamadas “tareas de cuidado”. En nuestro caso, a las actividades escolares que realizamos en nuestras casas debemos sumar las tareas domésticas y de atención de las y los hijos. Nuestra investigación nos muestra que somos nosotras quienes realizamos y/u organizamos gran parte del trabajo doméstico y cuidado familiar, dedicándole en promedio 5 horas diarias. Asimismo, el 50% de nuestras compañeras manifiestan que si faltan algún día de la casa, las tareas domésticas generalmente quedan sin hacer. Con respecto al cuidado de las y los hijos o familiares cuando surgen problemas de salud, el mismo es asumido en un 65% por las docentes mujeres. Esta desigual distribución evidencia la persistencia de modelos culturales y estereotipos de género que le asignan a la mujer un rol predominante en el trabajo doméstico.

A su vez, estas exigencias del trabajo asalariado y el trabajo doméstico-familiar, conocidas como “doble presencia” constituyen un riesgo para nuestra salud,  originado en un aumento en la carga de trabajo y en la dificultad para responder a ambas demandas cuando  se producen de manera simultánea.

Estas problemáticas las compartimos con el resto de las trabajadoras y por eso es necesario debatirlas y generar propuestas que nos contengan a la hora del diseño de las políticas públicas y también de su incorporación a los Convenios Colectivos de Trabajo.

En la agenda permanente de las organizaciones sindicales debemos incluir licencias más equitativas por maternidad y paternidad; la obligación del empleador de brindar cobertura para guardería o la retribución económica a los responsables de hijos/hijas para ese fin; reclamar acciones concretas que tiendan a la eliminación de toda forma de discriminación en el acceso al empleo como sucede con la discriminación por casamiento, embarazo, atención de hijos pequeños, por sólo nombrar algunas. Urge atender la situación de las trabajadoras que día a día desarrollan sus actividades en jardines maternales, por ser unas de las más precarizadas dentro del sistema educativo.

Debemos proponer medidas que atiendan la salud en el trabajo con perspectiva de género y contemplen la jornada real que tenemos las mujeres, como así también los riesgos psicosociales que están presentes en nuestra actividad.

Asimismo tenemos que disputar nuestra participación en los ámbitos de decisión, para poder ocupar cargos que nos permitan tener un acceso real a la toma de decisiones y abrir puertas para la inclusión de otras mujeres. 

Hay que desnaturalizar los sentidos hegemónicos del patriarcado y contribuir a la creación de políticas públicas integrales de cuidado con perspectiva de género. Miramos con total agrado que el Estado se involucre en esto pero creemos indispensable sostener esas políticas con una continua potencia transformadora,que se nutra de las mujeres trabajadoras.

Tenemos un fuerte desafío por delante, que es construir ambientes de trabajo saludables y dignificar nuestra actividad.

Por último, no podemos dejar de señalar que todos los días y cada día debemos denunciar los femicidios y buscar las raíces profundas de esta violencia expresada de manera directa sobre el cuerpo de las mujeres. Desde que empezó el 2020 ha muerto una mujer cada 23 horas, víctima de la violencia machista. Estas cifras deben ser mostradas y asumidas por el conjunto, comprometiéndonos a que, de una vez por todas, esto termine.

Nuestra tarea es educar, plantar las bases para una convivencia con mayor justicia social  y relaciones humanas más democráticas.

Cada una de nosotras aportará desde la escuela y desde el sindicato para la construcción, con todas, de un mejor futuro.

Soñar juntas es empezar a tejer la realidad que nos abrace!

¡¡TODAS SOMOS TRABAJADORAS!!!

¡¡ES AMOR Y ES TRABAJO NO PAGO!!!

¡¡ES CON NOSOTRAS !!

¡¡NI UNA MENOS!!!
 


Gabriela Baigorri
Silvia Bustamante
Marina Jaureguiberry
Alejandra López
Patricia Mounier

SECRETARIADO EJECUTIVO NACIONAL SADOP
CABA, Marzo de 2020

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El Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP) convoca a paro nacional el próximo 9 de marzo. La medida resuelta en el marco de la conmemoración del 8M Dia Internacional de la Mujer Trabajadora se da en repudio a la violencia, maltrato, abuso y en reclamo por mejores condiciones de trabajo y medio ambiente laboral de todas las docentes privadas del país.

Además, SADOP apoya todas las acciones que lleven adelante sus Seccionales entre los días  8 y 9 del corriente, en cada jurisdicción acompañando el Paro dispuesto en todo el país.

Jorge Kalinger

Secretario General
SADOP – CDN

Gerardo Alzamora

Secretario de Comunicación y Prensa

SADOP – CDN

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