RADIO SADOP en VIVO
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25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

En este “Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres” desde SADOP reafirmamos nuestro compromiso con la lucha del colectivo de mujeres para lograr que en todos los ámbitos se establezcan relaciones basadas en la equidad y la justicia, sin ningún tipo de distinción de género que signifique el NO reconocimiento de derechos.

En nuestro país la agenda del movimiento de mujeres va creciendo a través de la fuerza misma que le otorgan la urgencia de sus demandas y la organización de millones de mujeres que han puesto en marcha un autentico proceso de transformación social, cultural y política para derribar los postulados, usos y costumbres y privilegios de un patriarcado que se extiende por todo el entramado social de las relaciones humanas.

La violencia contra la mujer mata, discrimina, silencia y disciplina. Adquiere múltiples formas, visibles o no, pero que contienen el mismo origen y que persiguen los mismos fines.

Desde nuestra organización sindical consideramos de suma importancia contribuir a la visibilización y toma de conciencia acerca del modo en que se presentan las situaciones de violencia de género en su modalidad de violencia laboral.

Nosotras y nosotros representamos a un colectivo laboral compuesto por más de un 80% de mujeres y por ende consideramos esencial el abordaje de esta temática, en el día a día, en nuestras escuelas.

La Ley Nacional N° 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, publicada en el BO 14/4/09, en el artículo 5 tipifica los diferentes tipos de violencia y en su inciso c) señala: “Violencia laboral contra las mujeres: aquella que discrimina a las mujeres en los ámbitos de trabajo públicos o privados y que obstaculiza su acceso al empleo, contratación, ascenso, estabilidad o permanencia en el mismo, exigiendo requisitos sobre estado civil, maternidad, edad, apariencia física o la realización de test de embarazo. Constituye también violencia contra las mujeres en el ámbito laboral quebrantar el derecho de igual remuneración por igual tarea o función. Asimismo, incluye el hostigamiento psicológico en forma sistemática sobre una determinada trabajadora con el fin de lograr su exclusión laboral”.

Otra norma de suma importancia ha sido sancionada este año por la Organización Internacional del Trabajo -OIT- : el Convenio sobre la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo N°190.  En su artículo 1 define: a) la expresión «violencia y acoso» en el mundo del trabajo designa un conjunto de comportamientos y prácticas inaceptables, o de amenazas de tales comportamientos y prácticas, ya sea que se manifiesten una sola vez o de manera repetida, que tengan por objeto, que causen o sean susceptibles de causar, un daño físico, psicológico, sexual o económico, e incluye la violencia y el acoso por razón de género, y b) la expresión «violencia y acoso por razón de género» designa la violencia y el acoso que van dirigidos contra las personas por razón de su sexo o género, o que afectan de manera desproporcionada a personas de un sexo o género determinado, e incluye el acoso sexual”.

En este día de lucha desde SADOP queremos destacar la importancia de que el Convenio Nº190 de OIT sea ratificado por nuestro país, atento que el mismo significa un nuevo avance a nivel mundial en defensa de la erradicación de todo tipo de violencia en el ámbito laboral.

Somos conscientes que nuestro Sindicato y muy especialmente nuestras delegadas y delegados cumplimos una función fundamental a la hora de poder frenar la violencia en los lugares de trabajo interviniendo activamente a fin de: 1|Contribuir a visibilizar y desnaturalizar el problema; 2|Identificar situaciones que podrían configurar violencia laboral; 3|Denunciar casos particulares;  4| Generar estrategias de prevención de la violencia.

Cuando los canales de participación y el diálogo se encuentran bloqueados hay un invisible efecto sobre los trabajadores y aparece el miedo que imposibilita pensar en la posibilidad de plantear en la escuela una diferencia con el discurso dominante, provocando la pasivización de los sujetos. 

En una palabra estamos convencidos que la participación de las y los trabajadores es fundamental para la prevención de las situaciones donde se obturan los canales éticos que avasallan la subjetividad, como también en la instancia de reparación y cancelación de los efectos producidos por un hecho o actitud violenta.

La aplicación del enfoque de género tanto en la vida cotidiana como en las prácticas gremiales y sindicales nos permitirá visualizar, reconocer y repensar la manera en que operan las relaciones de género en los distintos ámbitos de trabajo de las y los docentes de gestión privada.

Como educadores y educadoras tenemos el desafío de pensar la escuela como el espacio para erradicar los diferentes estereotipos existentes y formar ciudadanos con un compromiso ético que de sustento a la democratización de las relaciones sociales, trabajando por el cambio del modelo desigual de la relación entre hombres y mujeres por una educación no sexista, por la igualdad de oportunidades, como la mejor fórmula para prevenir la violencia de género.

Creemos importante abonar al cambio cultural necesario que nos permita el reconocimiento y goce pleno de nuestros derechos humanos. Es necesario llevar adelante medidas que visibilicen y desnaturalicen costumbres muy arraigadas que reproducen la desigualdad. Además, es necesario garantizar mecanismos de contención y atención para las víctimas en todos los ámbitos de la vida, incluidos el laboral.

La remoción de patrones socioculturales que promueven y sostienen la desigualdad de género y las relaciones de poder sobre las mujeres; serán garantía de una sociedad más democrática e igualitaria, libre de toda violencia. Los trabajadores y trabajadoras de la educación de gestión privada somos parte de este desafío.

SECRETARÍA DE DERECHOS HUMANOS
SECRETARÍA GREMIAL

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La ex funcionaria será recordada por su compromiso militante con las y los trabajadoras y trabajadores y con los Sindicatos.

El Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP) lamenta la muerte de la compañera Noemí Rial, ex viceministra de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación.

Docente y colaboradora de SADOP entendió el derecho laboral como una herramienta para lograr la Justicia y la Equidad Social.

El Convenio Colectivo es “un instrumento fundamental para los derechos de las trabajadoras y los trabajadores docentes”, manifestaba en La Tiza número 60, la revista de SADOP. “Es importante que el docente tenga estabilidad”, aseguraba.

Por otra parte, señalaba que gracias al accionar de SADOP encontraron “en el interior del país –lamentablemente– mecanismos de fraude y tercerización, más que trabajo no registrado. Por ejemplo, profesores que debían facturar en lugar de ser considerados en relación de dependencia. El trabajador es obligado a inscribirse como monotributista o autónomo, cuando en realidad está en relación de dependencia con un empleador que le da órdenes materiales, le establece horarios y lo que tiene que dar, además de que la prestación laboral se realiza en su establecimiento. Cuando inspeccionamos, tanto la AFIP como el Ministerio de Trabajo detectamos trabajadores que facturan sólo al mismo prestador”, describía.

Hace dos años, Radio SADOP la entrevistó a raíz de las políticas neoliberales macristas. En esa época ya marcaba que el “Ministerio de Trabajo no existe” y destacaba las responsabilidades del entonces titular, Jorge Triaca, porque los empresarios “tienen responsabilidad social” y no pueden “despedir cuando quieran”.

 “Es una posición ideológica vieja que ya vivimos en la década del ‘90. Por más que usted baje los salarios si no hay incorporación tecnología y actualización de la producción no va a poder competir con otros países que además tienen 10 veces la población de la Argentina”, remarcaba a la primera emisora on line de los docentes.

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25 de Noviembre.

La Asamblea General de la ONU en 1993, define la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.”

Las consecuencias  psicológicas de la violencia contra las mujeres y niñas, afectan a las mujeres en toda etapa de sus vidas.

Todas las mujeres, en todas partes del mundo, están expuestas  a  sufrir violencia de género, algunas mujeres y niñas son particularmente vulnerables,  las mujeres que se identifican como lesbianas, bisexuales, transgénero o mujeres extranjeras, las de pueblos indígenas o minorías étnicas, o mujeres y niñas que viven con el VIH y mujeres con discapacidad.

La violencia contra la mujer sigue siendo un obstáculo para alcanzar equidad en materia de derechos humanos.

Las mujeres con discapacidad disponen en algunos casos, de menos recursos, personales y sociales, para defenderse del agresor y  dificultades para identificar, expresar y/o denunciar situaciones  de maltrato, lo que no justifica su exclusión, desacreditación, vulneración y pleno goce de sus derechos como mujer.

Esta doble discriminación se refleja también en la violencia sexual, las  consecuencias físicas y psicológicas que van a tener, y  cuál es la respuesta que las instituciones ofrecen a este tipo de delito. Si hablamos de inclusión, como generador de oportunidades, qué respuestas ofrecen las instituciones encargadas de receptar y contener a mujeres con discapacidad víctimas de violencia?

No se trata solo de agresión física o verbal, sino que la violencia adquiere múltiples  manifestaciones como lo son el abuso físico, emocional, sexual, incluso económico sobre la víctima.

La violencia hace referencia además  a aquellos actos que, por negación o por omisión, tienen como resultado la generación de un daño físico o psicológico debido a la dependencia o necesidad de asistencia de otras personas, categorizándose en este grupo el abandono físico y el emocional.

La sobreprotección y control de las niñas con “discapacidad”, en muchas ocasiones puede encubrir situaciones de abuso y maltrato en el ámbito privado, familiar o institucional.

Aun cuando puedan percibir el abuso, muchas son conscientes de que se trata de su único modo de vida, y el abuso es el precio que paga por su supervivencia, particularmente en casos de importantes limitaciones en la actividad y que necesitan de la familia o de personas cuidadoras cuando están en instituciones.

Con todo lo plasmado, es que estamos convencidos de  la necesidad, de  diseñar políticas públicas más efectivas ante estas situaciones y poner en agenda como prioridad la violencia de género en mujeres.

 A pesar de que hay indicios de que se trata de una problemática evidente, existe una total invisibilidad y desconocimiento a cerca de la vulnerabilidad de las mujeres con diversidad funcional y todas aquellas en desigualdad de condiciones.

La violencia puede incluir:

– Aislamiento forzado y  ocultas en viviendas e Instituciones.

– Administración forzada de psicofármacos.

– La creación de situaciones de pretexto en las que la mujer aparece como violenta o incompetente, a fin de justificar la institucionalización y privación de la capacidad jurídica.

– Etiquetar la ira  de las mujeres como una conducta  peligrosa especialmente si la mujer ha sido previamente institucionalizada.

– Abuso físico o  amenaza del mismo.

-Amenazas de abandono.

– Violaciones de la vida privada.

-Restricciones  económicas.

-Violación por parte del personal y otros compañeros/residentes en las instituciones.

-Esterilización forzada.

 Algunas formas de violencia contra las mujeres con discapacidad no son visibles de inmediato como violencia, porque en realidad son legales, naturalizadas  y aceptadas en la sociedad.

Nuestro objetivo colectivo es entonces, empoderarnos política y socialmente a través de la SORORIDAD, para potenciar nuestro bienestar personal, manteniendo nuestros derechos adquiridos colectivamente y avanzar para que nuestro lugar en la sociedad sea visibilizado, valorado y respetado.

Seamos la voz de las mujeres que no tiene voz, marchemos por las que por su situación no pueden hacerlo, seamos solidarias con las que le hicieron creer que no deben.

Para que no haya una sola mujer más víctima de violencia de género, luchemos hasta erradicar este delito.

Prof. Sandra Ferrero
Docente de apoyo a la inclusión
SADOP delegación Río Cuarto

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